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lunes, 3 de abril de 2017

Entrevista a Juan Ferrer Cerveró, clarinete solista de la OSG.

De Juan Ferrer publiqué una entrevista en su día, que figura en la etiqueta correspondiente. Hace dos días en Facebbok, leí una entrevista que le había hecho un melómano y amigo de Juan, que me encantó. 
Y me encantó porque Juan en las respuestas a las preguntas de su amigo, nos dá una lección de sinceridad y de sabiduría. Me gusta muchisimno como toca Juan el clarinete, es sin duda unos de los grandes clarinetistas de nuestro país, y me admira su sencillez, su proximidad, y su simpatía. Hace unos días Juan ha tocado el primer concierto de Weber, con su orquesta dirigido por Germán López Cobos. He escuchado el bís que tocó,he leído la crítica del concierto y ahora la entrevista. 
En la crítica se dice, que una de las ovaciones más intensas que nunca se han escuchado en el Palacio de la Ópera de A Coruña, sede la OSG, se la dedicó el público a Juan Ferrer Cerveró.
 Os recomiendo que la leáis con atención porque este hombre todo corazón y humanidad, dice cosas que son muy interesantes. Sólo me resta dar las gracias a Juan y a su amigo, el cual escribe en un blog interesantisímo que os recomiendo visitéis. https://psanquinblog.wordpress.com 

Entrevista.

El domingo pasado tuve la oportunidad de conversar un buen rato con nuestro solista de hoy, el principal de clarinete, Juan Ferrer ¡Qué decir! Si hubiese que señalar un músico de la orquesta admirado, querido y popular entre todos los seguidores de la misma él sin duda se llevaría la palma. No en vano, Ferrer, aparte de un músico que nos pone los pelos de punta en cada concierto con unos solos infalibles, es una auténtica fuerza de la naturaleza.
¡Qué maravilla conversar con él! Una pena, una vez más en estas entrevistas, que la transcripción omita el entusiasmo, la energía y el humor con que se explica, pero al menos quedan aquí reflejadas unas reflexiones igualmente de peso, de una grandísima lucidez.
Empezamos la conversación tras un segundo intento en la búsqueda, en la zona de Riazor, de encontrar un local en el que el barullo de un día de derby futbolístico fuese tolerable.

Juan, parece que no hay tanto ruido aquí, creo que se podrá grabar sin problemas. 
Lo vas a escuchar bien, seguro. Además, mi voz proyecta. Como dice Víctor Pablo: Juan ¡cómo proyecta tu voz!
Pues ahora que lo dices ¿Puede influir una buena voz en la interpretación con tu instrumento?
¡Sí, sí, sí! Porque no es lo mismo hablar fuerte que proyectado. Es lo mismo que sucede a los cantantes. Es un tema de respiración, de trabajar bien el aire con las cuerdas vocales y después con el instrumento. Es muy importante el aire, el aire es como el arco para las cuerdas. El aire para nosotros es lo que provoca que la caña vibre bien… independientemente de la capacidad acústica que tú tengas, pero sí, es importantísimo.
Siempre me ha parecido dificilísimo el clarinete, ¿No?
No, todo es difícil.
¿Y para un chico que empieza, los comienzos no son duros?
Todo es difícil, todo. Hay cosas más difíciles. Esto de la dificultad es relativo, depende de a dónde quieras llegar, lo sensible que quieras ser, como quieras expresar, porque ya no es un tema matemático de tocar o no tocar sino de cómo tocar.
Tú puedes tocar un pp o ppp, una entrada de un solo, puedes arriesgar, puedes crear… El instrumento es un “medio de”. Puede ser cualquier instrumento, pero el instrumento tiene que ser un medio, tiene que ser como una parte de ti. Porque si no te sientes identificado totalmente pues no pasa nada. Seguro que gente muy buena que no piensa así, pero el instrumento tiene que ser como una parte de ti, sin más.
Pero no es tan agradecido como otros para un chaval que empieza ¿No requiere una vocación muy grande para embarcarse en él?
No, el clarinete no es desagradecido, no. Es decir, en el piano pulsas y suena y el clarinete hasta que suena pues requiere un tiempo para trabajar una caña que vibra y claro, adquieren importancia otros factores como la boca, los labios, los dientes, la respiración. No es sólo manos, arcos, hombro. Depende también de tu cavidad bucal, de tu capacidad pulmonar, pero no es un instrumento difícil para empezar, creo yo.
¿Y cómo describirías el atractivo del clarinete?
El clarinete es está en medio del oboe, de la flauta y del fagot. Tiene un registro grave que es lindo y puedes llegar a tocar agudo y también es lindo. A mí lo que me gusta del clarinete, es que está un poco en todos los sitios, en todos los registros. Y después su color. El color del clarinete que aparece muchísimas veces es descriptivo. Puede sonar aterciopelado, puede sonar más brillante, puede sonar más oscuro. Y a mí el tema de los colores es que me gusta mucho, mucho, mucho. No es que me guste, es que los colores están ahí igual que en la vida. Más mate, más brillo, más pronunciado, más contraste, menos… El clarinete es un instrumento que permite tocar con mucho cambio de color y eso es importantísimo.
Sin duda ¡Muy interesante! Háblanos ahora del concierto de Weber ¿Por qué lo has elegido?
Pues ya de pequeñito lo tocábamos mucho en las clases. A mí me gusta mucho, primero porque es en fa menor, tonalidad menor. Y además es pura ópera romántica alemana ¡Tiene un toque operístico pero romántico alemán! La verdad que es una música que desde pequeñito me encanta, con la cual puedes expresar. Es bastante lírica, incluso tiene un toque virtuoso. Se puede apreciar tu versatilidad, si la tienes o no… Hay mucho contraste, entre los movimientos. El tercero con ese toque también más popular. Como si fuera…
Una danza o un rondo
Exactamente. Tienes un poquito de todo pero ante todo hay una intención ahí dentro. Hay una profundidad, hay una expresión. A mí siempre me gustó Weber por eso lo elegí y ¡¡además con López Cobos!!
Por él te iba preguntar…
López Cobos, director de la ópera de Berlín 20 años y que ha dirigido ópera tantas veces. Es más, ayer lo vi y me llamó, me dijo: “Juan, ven un momentito” y bajé en el mismo escenario. Nos dimos un abrazo y me dijo: “Qué concierto más bonito”. Con lo cual yo me dije: guau, si él me dice qué concierto más bonito, un hombre que ha dirigido todo en todos los sitios digo: ¡Pues qué bien!
Es un director con mucha madurez. Un director que desde que estuvo enfermo dirige con más profundidad, con más sentimiento que antes, porque Cobos siempre dirigió muy bien y fue muy bueno, pero yo creo que ha tenido un plus ahí de sentimiento… creo yo, humildemente.
No sé qué pasará. Lo único que puedo garantizar es que dejaré el corazón en el escenario. Después ya los demás haremos lo que podamos como siempre.
No estarás nada nervioso ¿A qué sí?
¿Nervios pocos? Nooo, a mí me gusta estar nervioso. Tener ese punto de estrés.
Pues no se te nota nunca.
Bueno, porque lo controlas, pero a mí relajado no me gusta tocar. Necesito tener el corazoncito ahí, un nudito en el estómago. Le da calidad, le da respeto a lo que haces. Soy un poco como un pavo real. Poco a poco me relajo y entonces ya despliego las alas.
Pues entonces lo pasarás fatal, en tensión, en tantísimas sinfonías en las que el clarinete tiene solos decisivos. Lo digo en broma, ¡por suerte eres un músico extraordinario!
Fíjate, el otro día una sinfonía que parecía una tontería, la Segunda de Scriabin fue algo increíble ¡Tenía tantos solos de clarinete con seis bemoles y registro grave, clarinete en la! En el segundo compás ya empezaba yo. Además, la semana pasada tuve a mi hijo ingresado -¡Fue todo bien! Llegué corriendo a los ensayos, dormí una hora… Fíjate, con todas estas cosas te pones delante del atril. Y ahí a nadie le importa ni le interesa como lo has pasado y que has pasado.
Es una vida esto de tocar en una orquesta. Para mí no es un trabajo, es una vida, es un todo. Te duele la cabeza, tienes una mala racha, te han dado una mala noticia o te ha pasado una mala cosa de lo que sea y ¡tú tienes que tocar igual! La verdad que esto le da un plus a lo que haces, que no es más importante que otras cosas ¡para nada! pero que tiene esa cosa de decir: ¡Ostras. Yo tengo que transmitir hoy y tratar de llegar aunque tenga problemas!
Escuchándote pienso la tortura que puede ser para un músico que sólo lo vea como un trabajo
Fíjate, nunca pensé que podría llegar a ponerme delante de una partitura y decir ¡Ostras, es mi momento, estoy solo con mi música! Pero es así. Me aíslo. Estoy aquí y voy a hacer lo que pueda y yo creo que ese el secreto de todo esto. De todo en la vida, pero el secreto de tocar en una orquesta es el no perder nunca la chispita y querer aprender siempre. No dejar nunca de decir: ¡Quiero aprender! Decirse: ¡Ostras una sensación nueva! Yo creo que esto es fundamental.
Y de los muchos solos que puedes haber tocado ¿Cuál dirías que es el más complicado?
Hay muchos. Pero lo que sí está claro es que aquellos que parecen los más fáciles son los difíciles. Los solos lentos, por ejemplo. Siempre les digo a los chicos cuando les doy clase en cualquier parte del mundo -porque la verdad es que he tenido la suerte de dar clase a gente de todo el mundo y gente con nivel-, les digo: “Chicos, de verdad las melodías que os pueden parecer las más simples del mundo son en realidad las más difíciles.”
Sí, sobre todo las de tiempos lentos. Detalles que a lo mejor puede pensar uno que son muy difíciles al final resulta que no lo son tanto. También son difíciles esos solos en los que en poco tiempo tienes que expresar mucho, o esos pianissimos en los que sales desde la nada o que acabas en pianissimo desde la nada como en el Scriabin del otro día en el que había momentos en que te quedas sólo tú con las cuerdas y tienes que acabar.
Son momentos que me encantan porque muchos colegas de la orquesta te dicen: “Juan, pero que pianissimo nos has hecho”. Que a un colega de las cuerdas le encante tu pianísimo es algo fantástico. Pero también hay que tener en cuenta de que no se trata de una competición a ver quién toca más piano. Un piano en ese contexto es un piano musical, un piano que acaba en la nada, en el que hay que describir eso, la nada. Esos son los solos para mí más complicados. Y eso que recuerdo haber tocado el Capricho español en Viena en la Musikverein. Un solo que recuerdo por la importancia de esa sala, una orquesta española… Pero solos difíciles ¡Muchos!
 Ya sabes que me gusta mucho Mahler. Me estoy acordando de uno en la Séptima, en el cuarto movimiento, precioso.
Sí, la hicimos con James Judd ¡Ese solo es muy difícil! (lo tararea). Con la Séptima de Mahler todos estamos diciendo ¡No sabemos que tomó Mahler! ¡Qué le pasó!
Para seguir avanzando, háblanos un poco de tu carrera y de tus comienzos en la música.
 Mi carrera es muy rara en todo. Estudié en Valencia. Soy de un pueblo a 24 km de Valencia, Monserrat. Con tradición musical, como muchos sitios de Valencia. Mis padres no eran músicos pero yo quería ser músico y así empecé. Primero en la escuela del pueblo y después fui a los conservatorios de Valencia. Allí empiezo mi carrera ¡Allí empecé a notar el gustito!
¿Cuándo decides que te vas a dedicar a la música?
 Yo creo que de pequeño ya quería ser músico. Recuerdo que le dije a mi madre: “Quiero tocar algún día en una orquesta sinfónica.” Y mira por donde a trancas y barrancas y peleando al final aquí estamos. Porque lo bonito de la vida es que las cosas no sean fáciles. Que tampoco sea destructivo y difícil, pero es bueno que haya, como se dice de vez en cuando, que bajar a las tinieblas para disfrutar lo que después tienes.
Pero yo ya de pequeño quería ser músico. Lo que pasa es que lo mío en general siempre ha sido muy atípico. Y te diré porque. Yo la primera vez que toqué en orquesta no fue en una orquesta joven, ni en la Jonde. La primera vez que toque con orquesta fue con la Orquesta Nacional de Cataluña. La OBC. Iba a clases con el clarinete de allí y me dijo: “Te voy a invitar”. Invitaba habitualmente a otras personas y desde que me conoció me invitó muchísimo a tocar. Ahí empecé a tocar con orquesta. Me decía a mí mismo: “La orquesta es otro mundo. Diferente a la banda, a todo. Es increíble.”
Mi profesor me dijo, preséntate a Málaga, yo estoy en el tribunal, yo soy el presidente pero lo mío es muy raro porque yo ya había aprobado plaza en la Banda Municipal de la Coruña. Empecé aquí.
¿En Coruña?
Sí, en la banda de aquí, en el 90. Hice el concierto final de carrera, de mis estudios, y lo primero que surgió fue esto. Pero a mí se me quedaba pequeño. Con todos mis respetos, claro. Ahora hay chicos que tocan muy bien con lo que se ha mejorado muchísimo. Pero en aquella época la gente que había cobraba muy poco dinero y ganaba más en las orquestas de baile que allí. Vine en una etapa casi de cambio… Pero a lo que voy. Me dije. “A mí en la banda me falta algo”. Fui a un curso donde me conoció el clarinete de Barcelona, Larry Passin, y empecé a trabajar con él. Fue él quien empezó decirme: “Juan, tú tienes que tocar en orquesta, sí o sí.” Ahí empezó todo.
Y fue él quien estando yo en la banda de aquí me dijo: “¿Pero cómo no te presentas a la orquesta de la Coruña? ¿Cómo no te llaman?” Estaban aquí Vicente Alberola y el otro colega, portorriqueño. Larry me decía ¿Cómo no te presentas? Y yo le digo: “Ya, como no me han dicho nada.” Y entonces me di a conocer, pero no por Vicente el de mi pueblo, sino por el otro colega que luego se fue a tocar en la Metropolitana de Nueva York. Ya había tocado allí musicales con Bernstein.
Decidí presentarme al portorriqueño y fui a su casa en Coruña. Y él me dijo: “¿Tú qué quieres?”. Y yo le dije: “Que me dé una clase”. Me dio la clase y me dijo: “Tú tienes que venir y que te conozca Víctor Pablo”.
A todo esto, en el año 92-93 me dan una beca para estudiar en la Universidad del Sur de California. Era una beca con Yehuda Gilad, un famoso profesor, mundialmente conocido, top de los profesores. Y así empecé, de aquí para allá.
Me llamaban para tocar con la Sinfónica de refuerzo, de bolo, pero sólo tras hacer una prueba. He sido totalmente atípico en todo. Me hicieron una prueba Víctor Pablo, Vicente, el portorriqueño, en la que toco solos de todo y al terminar me dice Víctor Pablo: “Te vamos a invitar, por supuesto.” Pero yo le dije que estaba en la Banda Municipal. Pero él me dijo que no me preocupara, que hablaba con el concejal, pero “tú vas a venir a tocar.” A partir de ahí empecé con la orquesta. El primer sólo que toqué fue el Concierto en sol mayor de Ravel. Yo nunca había tocado requinto ¡y ese concierto tiene unos solos de requinto de escándalo! Y pasan los conciertos y cada vez me siento mejor tocando con la orquesta. Me presento a prueba de coprincipal, principal asistente y apruebo de principal. Todo pruebas externas. No internas.
 Vicente y yo nos entendíamos a la perfección. Éramos pimpinela. Era una pasada cuando tocábamos juntos. Cuando tocábamos fuera siempre nos quedábamos juntos en la misma habitación. Es íntimo amigo mío. Yo aprendí muchas cosas de él. Tengo que decir que el también algunas de mí. Aun me lo reconoce. Yo creo que nos complementamos muchísimo. Y eso siempre es enriquecedor. Y llegó un momento en el que él tuvo que marchar… Y yo me quedé. Él se va para la Sinfónica de Madrid.

Cuando a mí ya me habían invitado para tocar algún programa de solista, en un momento dado sale otra plaza en Madrid ¡Con Cobos de director! Dio la casualidad de que vino a dirigirnos un programa Josep Pons y yo le dije: “Pasa esto. Yo estoy ahora aquí pero ha surgido esto en Madrid. No sé qué hacer.” Me dice Joan: “¿Tu mujer está contenta aquí? Y yo le digo: “Siiii”. “Pues entonces no te vayas que aquí vas a crecer musicalmente mucho más que en Madrid.” Fueron palabras textuales de Josep Pons. En las oficinas me lo dijo.
Y hasta ahora y así estoy de feliz. ¿Qué pasa? Que en esta orquesta creces. Con esta orquesta, a la cual yo tengo en mis entrañas, que es como mi familia… ¡Y yo creo que es fundamental para cualquier músico querer al proyecto en el que está, porque eso te rebotará! Lo último que haría sería hablar mal de mi proyecto y menos en público. Es algo que me parece que no se debe hacer. Es como la familia. Hay que lavar la ropa desde dentro. Dentro sí, para mejorar siempre, pero fuera no.
Estoy tan orgulloso de mi proyecto y de mi orquesta que creo que eso se nota. Cada director que viene crezco. Tocar en una orquesta buena te hace crecer y muchísimo. Eso es fundamental para un músico ¡Pero fundamental! (recalca todas las letras). Y así empecé a tocar. Te viene un director, otro director de otro perfil, y muchas veces de lo mejor mundial. De Chicago, Berlín, Londres, etc. Claro, las referencias que uno tiene aquí son internacionales.
Y así empecé a tocar y a hacer cada vez más cosas como solista y como profesor, tocando recitales por todo el mundo. Y así empecé a dar clase fuera de España, cada vez en más sitios
 No has hecho nunca ningún concurso ¿No? 
 Te vuelvo a repetir yo soy una persona atípica. No fui nunca a un concurso. Pruebas de orquesta he hecho dos en mi vida y sin embargo he estado de jurado en los concursos más potentes del mundo.
 ¡En Moscú recientemente!
 En el Tchaikovsky de Moscú. También en el de Gante, en Bélgica, donde era el único español y donde estaba el primer clarinete de Ámsterdam, London Symphony, Orquesta de París. Ópera de París, Tokio, Indiana… Estaban los top y allí estaba yo. Y también me van llegando invitaciones internacionales. Y desde luego es algo que me encanta, aunque por supuesto siempre vuelvo a mi orquesta, que me llena mucho, sin perder la chispa y con la ilusión de tocar con ellos porque eso es funda mental. Pero a la vez siento que lo que hago cada vez es más global.
Hace dos semanas el primer clarinete de la Sinfónica Simón Bolívar que está de gira aquí con Dudamel, me escribió que quieren que vayas tres veces al año a darles clase yo a ellos. A los solistas de la orquesta. Tiene 36 años es íntimo amigo de Dudamel, estudiaron juntos. Me hizo mucha gracia cuando me dijo con tanto respeto: “Maestro, me han pedido un profesor de talla y yo he pensado en usted.” ¡Y claro, yo no sé si se refería a talla de pantalón o a talla de peso! En serio, he pensado ¡Guau!! Lo tengo por escrito, claro. Por si acaso (se ríe). Eso me lo dijo la semana pasada estando de gira. Ya había ido a trabajar con ellos, al proyecto de la Simón Bolívar.

Voy también bastante a Francia, Portugal, por supuesto mucho a Latinoamérica, Costa Rica, Brasil, Argentina y ahora tengo algunas invitaciones y la verdad es que me siento feliz pues veo que estoy en una etapa de disfrutar. También de dosificar porque si entras en una vorágine de ir a todo, todas la semanas, pierdes esa frescura. A mí lo que me gusta es ir hasta la cocina. Cuando voy a un sitio ¡Vivirlo a tope hasta el fondo!
 Y aquí estamos ¡Con ilusión ahora en este proyecto! Además, la semana que viene ¡Imagínate! ¡Mi hijo toca en la alpina con 20 años!
 Por cierto ¿Vas a tocar también en la alpina? 
 No, no. Cuando haces de solista…
 Sí, claro, pero harán falta bastantes clarinetes. 
 Así como trompas son tropecientas, son sólo cuatro. Como él ya aprobó activo en la orquesta joven, ahí estará. Que por cierto, la Joven últimamente ha tocado con directores muy buenos de lo cual estoy muy feliz ¡Imagínate lo que es para mi que mi hijo toque con López Cobos, con mi orquesta la Alpina!
 ¿Y cuándo te dijo que quería tocar el clarinete qué pensaste? 
 (En tono solemne) Le dije: “¡Bienvenido a la pesadilla! No sabes dónde te has metido.” Y es que esto es un mundo muy complicado.
 Pero es muy bueno, ¿A qué sí?
 ¿Mi hijo?… Soy padre y no debo hablar, pero sí es cierto que le veo un potencial grande, muy grande, pero no sé dónde lo llevará el tiempo. Es muy importante que trabaje mucho. De momento le veo detalles y cosas muy importantes para ser músico. Pero esto es una carrera de largo recorrido en la que le queda todo por delante. Pero lo que él está haciendo ya está muy bien. Lo está disfrutando pero creo que tendrá que sufrir para aprender y para crecer. Es fundamental sufrir para crecer.
 Nada llega fácil sin trabajo 
 No, no… Es mi opinión. El que tú sufras ya no es cuestión de ser más o menos bueno. Es que te ayuda a ser más equilibrado ¿Entiendes? Cuando escucho a Rafa Nadal diciendo que cada vez quiere mejorar, que ha fallado, que cree que tiene que mejorar… ¡Y es el número uno mundial! Y sin embargo  dice: “No sé si soy el mejor, lo que quiero es mejorar”.
Esa actitud me encanta. Y en la música, cuando tú eres un supertalento de estos que tantos conocemos pero a la vez has sufrido, te dices: ¡Ostras, que maravilla!
Un Vengerov, por ejemplo, con los traumas que ha tenido, las cosas que ha sufrido… Y después tiene tanta humildad. Y ves a tantos como Pollini que viene a tocar y se pone más nervioso que tú antes de salir y que estudia seis horas diarias. Ves cosas de esas y dices: “Madre mía chapeau”. Es importante el sufrir, pasar por momentos duros, porque te hace ser más sólido. Digo yo. Para lo que sea. Actor, médico, músico, arquitecto, científico, lo que seas.
 Y volviendo al proyecto. Has vivido a la orquesta desde su creación por tanto en sus dos etapas: Víctor Pablo y Dima ¿Qué nos puedes decir de ambos?
 Uno de los máximos responsables de que la orquesta esté donde está es Víctor Pablo. Eso es un dato. Obviamente ha estado muchísimos años y es normal que… no sé cómo explicarte… Imagínate un entrenador llevando al Deportivo durante 20 años. Hay un desgaste, es inevitable.  Pero ahora, con el paso del tiempo, ya con una distancia, vuelves a valorar todo lo bueno y se te olvida lo malo. Lo malo que podamos decir nosotros de él ¡y él de nosotros! Yo me quedo con lo bueno.
Lo que sí tengo claro es que Víctor Pablo es responsable de que la orquesta en parte esté donde esté y que estemos los que estemos. Él a su manera le exigía a la orquesta. Era muy trabajador. Era una persona que también hizo mucho por el proyecto, que contribuyó a hacerlo sólido y eso también hay que tenerlo en cuenta. No sólo era director. Porque tener un director musical y artístico que sea bueno en muchos aspectos es muy difícil. Hay muy buenos directores musicalmente buenos pero que a la hora de la gestión, de conocer la idiosincrasia de la ciudad en la que está, de tener conexión con los máximos responsables políticos de la ciudad o de la comunidad, no lo son. Algunos vienen y no saben ni dónde están, están desubicados.
Víctor en ese aspecto era una persona que sabía estar, que sabía negociar y en esa parte él tiene mucho mérito. E insisto él fue el quien nos eligió. La verdad es que yo le estoy agradecido a este tiempo en el que ha estado. Sinceramente le deseo lo mejor y de hecho ha estado esta semana y yo me alegro de que haya venido. Sinceramente. Después podemos entrar en éste me gusta más, esta versión me gusta menos, pero como yo digo, también él puede decir: “Este solista me gusta más, este solista me gusta menos”. Para gustos colores. Yo ahora creo que esa etapa terminó. Fue muy importante y necesaria para nosotros y para él. Se cierra un proyecto, se cierra una puerta y se abre otra. También él empieza otro proyecto lo cual es bueno para él. Porque cuando empiezas un proyecto, la frescura y la ilusión que tienes es distinta.
 Se cierra esta etapa y viene Dima. A Dima lo elegimos prácticamente nosotros lo cual es importante. Había distintos candidatos, todos potentes, algunos en fin… Y yo tuve la suerte de estar muy hay metido en el Comité artístico con la elección del director.
Dima vino con la edad perfecta para crecer. La orquesta ya tiene una estructura y una estabilidad donde ya no dependemos sólo del director que viene, lo cual es importante. Y es que una orquesta no puede depender sólo del director. Tiene que tener un mínimo de personalidad para poder estar ahí y poder elegir. Nosotros por primera vez elegimos el director entre distintos candidatos.
Dima es una persona que está en crecimiento y que ahora está dirigiendo… (hace un gesto de “tiene tela”)… Bueno, y lo que viene para el año que viene, no voy a decir nada pero vais a flipar todos. Vais a alucinar. No puedo decir nada.
Él está muy feliz y le noto que también está creciendo. Está cambiando algunas cosas y eso es importantísimo. También haciendo repertorio nuevo con nosotros y eso es muy importante pero sobre todo su actitud. A él se le nota feliz. Es muy sencillo, muy humilde ¡Acepta cualquier cosa que le dices!
 No es habitual.
 Sí, sí, sí. Impresionante. La verdad es que yo me quito el sombrero. Hablas con él y te impresiona. Puerta abierta, siempre con todo el respeto, escuchándote y respetándote. Y nosotros a él. Pienso que esto es fundamental.
 En este crecimiento de la orquesta ¿Son muy importantes las giras, que la orquesta salga?
 Tantísimo. Es importantísimo que la orquesta salga, pero una de las cosas que ha sido más importante últimamente y es increíble su importancia, es el poner los videos en YouTube ¡No te lo puedes imaginar! De hecho fuimos a Dubái por YouTube.
 ¡Cierto!
 Hay muchas orquestas y gente de muchas partes del mundo… gente por ejemplo de Siria que escucha a la orquesta. Imagínate en el momento de guerra y hospitales como puede ser que haya gente en todas las partes del mundo viéndonos. Y vídeos con cientos de miles de visitas y comentarios espectaculares.
Y eso es una manera de salir al mundo y que la gente te escuche en directo. Es fundamental para nuestro proyecto. Porque tú hablas de Berlín y no hay nada más que decir. Lo que es Berlín todo el mundo lo sabe. Pero a la Sinfónica de Galicia tienes que escucharla.
Ha sido fundamental que hayan venido en su momento directores como Lorin Maazel, Skrowaczewski, Rozhdestvensky, Peter Maag; que haya venido James Conlon, Eschenbach… Directores tan potentes, tan importantes. Jesús López Cobos, Segerstam… Eso le ha dado una importancia a la orquesta enorme. La gente dice fuera de aquí: “Si este director ha ido y ha vuelto algo habrá.” Y la verdad es que los videos han tenido una aceptación brutal. Yo creo que ha sido algo muy importante.
Sin olvidar que las giras en vivo son también fundamentales.
 De hecho ahora esta gira de Bilbao ha sido impresionante. Ha sido la orquesta que más entradas ha vendido y ya nos han invitado para el año que viene. La orquesta ha estado a un nivel altísimo. Tú lo has visto. Que conste que nos han invitado de muchísimos sitios pero lógicamente el tema económico pues limita un poco. Hay que ir a sitios que lógicamente no cuesten dinero al erario público.
 ¿Y dirías que la orquesta está ahora en su mejor momento?
 Lo que yo digo es que la orquesta llegó a un punto de madurez importantísimo. Creo que está ahora en un punto ideal y que ha superado cambios de todo tipo. Hemos superado cosas difíciles. Y a pesar de ello creo que la orquesta está ahora en un momento muy lindo. Se está nutriendo también de jóvenes que combinados con los menos jóvenes están generando un efecto interesantísimo en el que todos estamos aprendiendo de todos y disfrutando de todos.
 Es mi opinión. Y yo soy crítico, autocrítico integral, no vivo en el mundo de Disney o en el de Alicia en el país de las maravillas. Tengo colegas que cuando voy por ahí me dicen: “Juan, a mí me gustaría hablar tan bien de mi orquesta como hablas tú de la tuya.” Y te juro que lo digo de verdad porque si no fuera así te diría que ha habido momentos que tal o cual, pero sinceramente, creo que la orquesta tiene un enorme poder y es como se va retroalimentando.
También es importante que la gerencia tenga ilusión. Ha pasado por momentos muy malos. Cambios de gobierno, con esos temas económicos que hubo ahí, pero parece ser que después se suplieron. Lo  único que pedimos es coherencia por parte de los políticos y todas esas cosas que los políticos, que hablan de la cultura y de la formación, que de verdad lo demuestren con hechos. Y que la orquesta no la utilice ni la derecha ni la izquierda, ni el centro, ni pa dentro, ni los nacionalistas, ni los menos nacionalistas ¡Qué sea un tema de unión! Un tema de todos y es que la orquesta es de todos ¿Vale? Porque es un lujo tener un proyecto como la orquesta en esta ciudad.
 Lo único que falta es también un poco de coherencia y que al Palacio de la Ópera se le dé un retoque importante. Creo que se podía haber hecho antes y se tiene que hacer. Esperemos que todo vaya a su sitio. Soy optimista.
 ¿Y qué decir del público de la Sinfónica?
 Lo único que puedo hablar es maravillas porque notas ese cariño ¡que es necesario! y ese esfuerzo que hacen ellos. Porque hacen un esfuerzo por venir a escucharte, pero también un gasto de dinero. Nuestro soporte es el público y tocamos para ellos. Yo particularmente lo tengo clarísimo. Cada vez que salgo al escenario pienso en el público, pienso en llegar a ellos, lo tengo clarísimo. Para mí es una motivación, pero es una motivación muy real, porque si no, ¿De qué estamos hablando? Podrás tocar mejor, podrás tocar peor. Podrás tener un mal día, pero lo que sí está claro es que el público paga para escucharte y hace un esfuerzo. Por amor de Dios.
Por eso hacemos cada vez más conciertos los sábados. Desde la parte cómoda podríamos decir ¿Y ahora también los sábados? Claro que es un esfuerzo porque uno podría salir el sábado por la tarde a pasear y sin embargo está tocando una sinfonía de Mahler en el auditorio. Pero por otra parte me digo, ¡Pero si nosotros estamos para eso! ¡Qué lindo es que podamos tener público que venga el viernes y el sábado!
 ¿Un público nuevo, no?
 El viernes notas a la gente un poco más selecta o exigente y el sábado notas un cariño brutal, una frescura y una receptividad que a lo mejor el viernes no la notas.
 Quería preguntarte también por tu sección, por tus compañeros de clarinete ¿Qué nos puedes decir de ellos?
Yo estoy muy feliz con mi sección porque somos totalmente compatibles los tres, y totalmente diferentes. Lo primero que hay que tener claro es que para que una sección funcione tiene que haber sinceridad y una buena relación. Sinceridad para decir las cosas y hablarlas de verdad cuando hay algún tema para trabajar o para mejorar. Y después hay que tener ese cariño ¡Es necesario! Porque yo no sé trabajar sin tener cariño. Tengo a mi lado a Steve, Mary Helen, Claudia, María José, David… La verdad es que les tengo cariño a todos. No quiero que se me malinterprete y se piense que estoy hablando de Bambi, de Disney. No, no, es que yo lo siento así. A veces tenemos discrepancias alucinantes pero las discrepancias son necesarias para mejorar en la vida, porque tú puedes creer que la verdad es lo que está diciendo y a lo mejor no. Puedes haberte equivocado.
Pues eso. Tengo un colega catalán que estudió en Alemania que es Pere Anguera y que toca clarinete bajo y es co-principal y tengo a Iván que es un vasco entre Benidorm y vasco. Una buena mezcla que estudió en los Estados Unidos y que es un poco americano. Mezclamos alemán, americano y conmigo que yo soy un poco italiano, portugués, francés, español, americano… pues tenemos un poquito de aquí y un poquito de allá que es lo que me gusta a mi porque todos tenemos que aprender de todos.
Yo, como principal en el buen sentido, tengo que liderar. Estar ahí siempre al frente de todo, en todos los aspectos. Y la verdad es que estoy encantado con ellos porque hacen su trabajo increíblemente bien. Estoy muy feliz con ellos. Me gusta que mi colega toque de vez en cuando el principal. Es distinto a mí pero la vez me encanta como es y me encanta que nos complementemos y con Pere igual. Me encanta como es, aprendo de cosas que dice de mí y yo de él.
Siempre nos reunimos para hablar de las temporadas, tomando café con calma. Nos reímos. Yo siempre soy el más activo. Tiro del carro, me encanta, pero ellos también tienen otras cosas que a mí me gustan. Estoy muy feliz, muy feliz, con la sección que tengo
 Y porque vienen tan pocos clarinetistas a tocar de solistas, porque vienen violinistas, pianistas, cellos, lógicamente pero clarinetes pocos. Creo que es algo que pasa en todas las orquestas ¿Por qué? 
 No lo sé. No hay ningún porque. No hay ningún motivo. Igual dicen que como los que estamos somos tan buenos ¿para qué vamos a traer gente de fuera? (risas). Igual en la temporada que viene toca mi colega porque esta van a tocar David, Alex, Scott, José. Igual toca otra vez clarinete para el año. Pero realmente no hay ningún motivo
Cambiando de tema. Háblanos de tus gustos musicales ¿Qué te gusta además de la clásica?
 Mis gustos musicales son muy variados. A mí me gusta mucho el rock sinfónico, el jazz, jazz latino, el vocal. Me gusta la música en directo, me gusta la música mítica de toda la vida. Los grupos que vuelven y es que me gusta todo. En un momento dado me puedo poner música hasta chill-out de este para ambientar, para relajarse. Canto gregoriano, música latina para alegrarme, jazz clásico de los 50. Me puedo poner Dire Straits, me puedo poner Luis Miguel, Robbin Williams. Depende del día.
En mi iPhone tengo música de todo, absolutamente de todo. De hecho con los amigos, cuando van por ahí el que pone la música soy yo. Me puedo escuchar clásicos de Bárbara Streissand o musicales ¡Fíjate si te digo cosas! De clásico en el coche es raro que me ponga algo. En casa con tranquilidad mi predilección es Brahms, Tchaikovsky, Richard Strauss, Mahler y después Shostakovich. Me encantan esos momentos planos que tiene de gran tristeza. Pero también Beethoven, Ravel… Es que de verdad me gusta todo. Es como si me preguntas qué comida. Me encantan los arroces, el pescado, la carne… En ese aspecto soy un afortunado ¡Me gusta todo!
 ¿Y por qué es tan importante la música para nuestra sociedad? ¿Cómo justificarías ante los políticos la inversión en una orquesta sinfónica, algo aparentemente elitista?
 En absoluto elitista. La música es cultura. Cultura ante todo y formación. Toda la gente que va a escuchar un concierto absorbe sensibilidad. Es importante que la gente sea más sensible. La palabra ¡sensibilidad! es fundamental. No es sólo comprar, vender, tener, poder. No se trata de pensar que una cosa me compensa porque es viable o rentable. Vale mucho más una sensibilidad, una emoción, un sentimiento. Es que una orquesta es deficitaria económicamente, pero los países más avanzados del mundo, los países más formados, estructurados, más potentes, más importantes…
 ¡Más democráticos!
 ¡Bravo Pablo por lo que dices! ¡Los más democráticos! Son los que más invierten en cultura. Los que no lo hacen es porque no les interesa la gente formada, la gente sensible, la gente solidaria. No les interesa. Les interesa el fútbol -con todos mi respetos- pero hala, todos al campo y que se anestesie la gente.
Y no lo digo porque esté yo. Creo que la cultura es fundamental en la formación de las personas. Los niños que estudian música son para mí de entrada distintos. Y la gente que va a los conciertos, de corazón te lo digo, me quito el sombrero. Cuando me viene una persona como tú y amigos que tengo muchos con responsabilidades importantes, altos cargos o cirujanos o médicos y me dicen, Juan, el otro día fui al concierto y que maravilla, como transmitiste. Y yo me digo: “¡Impresionante.” Como puede ser este hombre que estuvo operando ayer, que es un grandísimo médico, que me diga esto. Es de otra galaxia. En vez de irse al hospital a ganar dinero se deja la consulta antes de hora para ir a escuchar un concierto ¿Y no podría irse de fin de semana con su mujer a donde sea? A mí eso me encanta
 ¿Qué me cuentas de Galicia? ¿Cómo te encuentras aquí? ¿No es mucho cambio para un valenciano?
 A mí lo de valenciano… Yo soy valenciano pero soy ciudadano de España y del mundo. Mi hijo es gallego y mi mujer extremeña. Yo llevo más años aquí que en Valencia. Mi manera de ser es donde estoy yo hasta la cocina. Y yo defiendo Galicia con el corazón. Cuando voy a Valencia soy gallego y aquí me dices si soy valenciano y como mucho estoy en el medio. Quiero a Galicia muchísimo. La llevo en el corazón. Lo que más quiero en el mundo que es mi hijo, nació aquí. Aquí he crecido como persona, como músico he aprendido en todos los aspectos. Me gusta hasta el clima. A mí me dicen cuando llegué aquí que la nieve y la lluvia me gustan y no me lo puedo creer y ahora ¡hasta me gustan! La calidad de vida que hay aquí es impresionante. Estoy súper feliz y eso se nota. Yo creo que eso se percibe!!! (se ríe)
 Hemos hablado de la clásica pero sé que te gusta también mucho improvisar ¿Cómo es eso?
 Bueno, aún no he entrado mucho en ese mundo pero mi hijo y mi hermano me lo dicen. Que tengo que hacer un grupito para improvisar algo. Yo soy mucho de tocar antes de un concierto alguna cosita improvisada.

 De hecho hay un vídeo en Internet con un popurrí tuyo espectacular 
 Sí, es un vídeo que me grabaron de Vandoren, pues soy artista Vandoren. También Buffet Crampon. En el concurso de Bélgica me grabaron un vídeo. Me dijeron, toca algo. Y yo empecé y me calenté y el del vídeo, el cámara, me decía, continúa, continúa que ya has pillado la autovía ¡No pares!  Y la verdad es que ha tenido una aceptación que los de Vandoren están alucinando. Me han dicho que es impresionante la de entradas que ha tenido en YouTube.
Una cosa que me impactó es que un hombre de casi 80 años que grabó a Messiaen y a los mejores clarinetistas para la televisión francesa, cuando terminé de tocar me dijo: “Te digo una cosa. Yo he grabado a los mejores solistas del mundo pero tú no tocas, tú cantas”. Y yo le dije, me has puesto la carne de gallina. No lo digo por ir de campeón. Si un hombre me dice eso es que algo le habrá llegado. Voy por el buen camino.
 ¿Y nunca te ha dado por ponerte en la calle y ponerte a tocar un instrumento para ver la reacción de la gente tal como ha hecho algún músico famoso? ¿Y qué más proyectos?
 No lo he hecho pero cualquier día cojo y lo hago. Tengo un tema aparcado y es que grabé un disco con David del Pino para el que me dedicaron obras Fernando Buide, Rossinskij, Octavio Vázquez, una sonata de Brotons. Y está ahí. Cuando pase lo de solista voy a empezar con él. Tengo proyectos con Trigueros para hacer algo con orquesta que va a dirigir él. Grabar videos en YouTube. Hacer algo latino. Ya sabes que tenemos un grupo que es Latin Jazz con el que hacemos cosas latinas. Sólo benéficos. Trigueros, José Belmonte, Sabela, mi hijo, Tanasescu. Lo pasamos genial y todo es para conciertos benéficos.
 Y ya que has citado compositores contemporáneos te hago la eterna pregunta sobre la música contemporánea.
 La música contemporánea es fundamental. Imagínate que estás solo viendo películas de acción o películas de drama. Es siempre importante pues le da un toque de frescura a la programación, pero claro, que el compositor sea bueno y componga con fundamento, porque tampoco vale componer cualquier cosa y programarla. Porque sea nueva a mí tampoco me parece correcto. Tiene que tener unos mínimos, pero yo creo que es necesaria la música contemporánea ¡Sin duda! Para el que toca, para el que escucha, para el que dirige.
 Y una persona como tú que vive la música tan intensamente no ha estado tentada a dar el salto a la dirección como tu amigo José Trigueros.
 Sí, me ha tentado pero yo voy muy poco a poco. Yo tardo en reaccionar. Cuando uno lleva tocando muchos años ya se dirige internamente. Bebes de muchas fuentes, de muchos directores, pero claro, de jugar a entrenar das un salto que cambia toda la perspectiva. Si te pones a entrenar ya tienes que pensar que pasa, se te van a exigir unas cosas que son distintas… Puedes tocar muy bien y a lo mejor no dirigir tan bien. He tocado con grandísimo solistas que dirigiendo no valían. Y sin embargo eran buenísimos solistas.

No es fácil pero algún día me gustaría hacerlo, eso sí, honestamente. Pero lo tengo como algo lejano. Primero quiero disfrutar como músico, como artista, como profesor sacar esa parcela de improvisación y lo de dirigir, aparte de que tengo ya una edad como para empezar de cero complicada. Pero a veces algo en concreto sí que me gustaría, por ejemplo un proyecto joven, algo especial. Pero no es mi prioridad. Le tengo mucho respeto y creo que es como cuando uno toca de solista o grabar un disco. Cualquiera lo hace, pero para mí tocar de solista, grabar un disco tiene que ser cuando uno ya tiene estructura y solidez y verdad.
Hablas de directores ¿Qué supuso para ti tocar con Maazel?
Tocar para Mazel impone muchísimo. Fue espectacular ver como hacía esos legatos con la batuta. Y ya sólo verle la cara impone ¡Su mirada, como controlaba!
El pasaba mentalmente por cada cosa increíble. Y estuvo a gusto aquí lo cual no era fácil porque él era capaz de ignorarte y de largarse. Y volvió y además estaba muy feliz. Escribió cosas muy bonitas sobre la orquesta en su blog, poniendo la orquesta a nivel europeo. Teníamos proyectos con él y falleció…
Teníamos proyectos con Frühbeck de Burgos, y falleció, también Skrpowaczewski y falleció, también Zedda. Madre mía. Llevamos una racha. Y qué decir de nuestro amigo David Etheve, que para mí fue un mazazo.
¡¡Que decir!! Pero debemos continuar por ellos ¡Y por ellos darlo todo y nada más!

AQUI 
Feliz dia.

martes, 29 de noviembre de 2016

Laura Ruiz Ferreres,Catedrática de clarinete en Frankkfurt (Alemania)

Toda una maravillosa sorpresa haber encontrado a Laura, clarinetista española,que en la actualidad, es una de las clarinetistas más brillantes del panomarama clarinetístico mundial.
Una sorpresa porque nunca había oído hablar de ella,ni había escuchado a nadie comentar que una clarinetista española estaba de catedrática en Alemania.Precisamente en una entrada anterior, al entrevistar a Silvia Insa, escribía sobre la gran trayectoria de las mujeres españolas en todos los campos, pero en el que nos ocupa que es la música, es casi increible, sobre todo para las personas que cómo yo conocimos una època en la que no había ninguna mujer que tocara instrumentos de viento.
Una gran alegría poder presentarla a los que no la conocéis y a los que sí, decirles......
ESO SE AVISA.!!!!!!!!












CV.
Laura Ruiz Ferreres nacida en Amposta (Tarragona), comienza sus estudios musicales con su padre, estudiando posteriormente en Barcelona, Londres, Basilea y Berlín con Joan Enric Lluna, Anthony Pay, François Benda y Karl-Heinz Steffens. También cursa estudios superiores en clarinete histórico en el Real Conservatorio de la Haya con Eric Hoeprich. Desde el año 2011 Profesora Catedrática de clarinete en la Hochschule für Musik und Darstellende Kunst Frankfurt am Main. Habiendo sido anteriormente 1er Clarinete Solista de la Komische Oper de Berlín bajo la dirección de Kirill Petrenko y de 2007 a 2010 Profesora Invitada en la UdK - Universität der Künste Berlin, en la que también ha dirigido su propia clase.
 Es una de las clarinetistas más brillantes de su generación y una de las pocas que domina los dos sistemas de clarinet existentes, el francés y el alemán. Ha sido premiada en diferentes concursos internacionales y su aparición es frecuente tanto como solista, músico de cámara o de orquesta
. Después de pasar por las mejores orquestas jóvenes europeas, Laura Ruiz Ferreres fue academicista de la Staatskapelle Berlin y posteriormente escogida para formar parte de la Konzerthaus Orchester Berlin. Actualmente colabora con regularidad como clarinete solista con la Staatskapelle de Dresden, Bayerisches Staatsorchester de Múnich, Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, Staatskapelle de Berlín, Hamburger Philharmoniker, Orquestra de Cadaqués, Orquestra del Gran Teatre del Liceu, Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, Gürzenich Orchester Köln y Mahler Chamber Orchester. Durante su carrera ha trabajado con directores tan prestigiosos como Kirill Petrenko, Daniel Barenboim, Sir Colin Davis, Vladimir Ashkenazy, Bernhard Haitink, Sir Neville Marriner, Kent Nagano, Cristoph Eschenbach, Paavo Järvi, Daniele Gatti y Pierre Boulez, entre otros.
 En cuanto a la actividad solística, Laura Ruiz Ferreres se ha presentado con las orquestas Sinfonietta de Genève, Komische Oper Berlin, Brandenburger Symphoniker, Philharmonisches Orchester der Stadt Heidelberg, Deutsches Kammerorchester Berlin, Orquesta de Cámara de Granollers, Orquestra Simfònica del Vallès, Jove Orquestra Nacional de Catalunya, Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, Orchestra Sinfonica di Milano Giuseppe Verdi i Collegium Musicum Achaffenburg, además de realizar grabaciones para la Suisse Romande Radio 2, Deutschland RadioKultur, Catalunya Musica, Radio Nacional de España y SWR Rundfunk, entre otras.
 Ha sido premiada en diferentes concursos europeos como el London Symphony Shell Woodwind Competition y Tumbridge Wells International Competition (Inglaterra), Concorso Internazionale Marco Fiorindo (Italia), Concours d’Execution Musical de Riddes (Suiza) con el primer premio, Primer Palau 2003, con el primer premio y ha sido la única galardonada en el Concurso Internacional de Clarinete Ciudad de Dos Hermanas en el año 2004.  
La dársena - RNE Clásica - Laura Ruiz Ferreres

sábado, 8 de octubre de 2016

Andrea Otenssamer,clarinete solista de la Orq. Filarmónica de Berlín.

Aprovechando que he encontrado en la red, una entrevista a Andrea Otenssamer, la cual copio y pego, veréis también al final de la misma una fotografía de su clarinete y de su boquilla con la caña Legere Signature.Es una captura de pantalla de un concierto en directo de la Filarmónica de Berlín, a cuya página estoy abonado. Por supuesto no quiero demostrar absolutamente nada, pero cómo sea que incluso he recibido algún insulto (concretamente bocachanclas), por escribir que este gran clarinetista tocaba con cañas Legere, quiero dar testimonio gráfico de que es verdad.. El "insultante" argumentaba, que estos "divos" sólo hacen publicidad que cobran pero que no tocan con nada de lo que publicitan. Muy listo el sr,"insultante, porque si lo escribo es porque los hermanos Otenssamer y su padre, son amigos de un amigo mio que ha comprobado "in situ", el material que emplean los tres. Ni tengo comisión, ni tengo ganas de convencer a nadie.Yo las uso y estoy contentísimo, y conozco a grandes clarinetistas españoles, que las usan, y cuando lo escribo es por que lo sé seguro.Es más, no emplean ya cañas vegetales y son solistas de dos orquestas españolas de primerísimo nivel.Ni suenan a plástico ni nada que se le parezca. Creo que si no se sabe con que material tocan nadie imaginaría que en su boquilla, adherida hay una caña Legere Signature.
 Feliz dia
Andreas Ottensamer: "Al público le interesa más la persona que el instrumento que toca"

Nuevos aires llegan a la Filarmónica de Berlín y a la discográfica Deutsche Grammophon con el clarinetista Andreas Ottensamer. En entrevista con DW, habla sobre “Portraits”, su primer disco con el sello alemán. default Tiene 24 años y aspecto de modelo de pasarela. El clarinetista austriaco Andreas Ottensamer acaba de aterrizar en las filas de la Filarmónica de Berlín y es el nuevo fichaje estrella de Deutsche Grammophon. ¿Aún hay más? Sí, mucho más, lo mejor de todo: toca maravillosamente el clarinete y lo demuestra en su primer disco como rutilante fichaje del poderoso sello amarillo. Su título es Portraits (Retratos) y en él se incluyen obras que van desde Domenico Cimarosa hasta la compositora estadounidense Amy Beach, pasando por Louis Spohr, Claude Debussy y George Gershwin. De tal palo, tal astilla: su padre y su hermano son clarinetistas de la Filarmónica de Viena y en su casa respiró la música clásica desde pequeño. Después de estudiar piano y violonchelo, el joven Andreas se decantó por el instrumento familiar. Pero él ha ido un paso más allá. Lejos de quedarse sentado detrás de su atril, Ottensamer se ha convertido en estrella mediática. Su video de presentación del disco no tiene desperdicio: él toca embutido en un elegante traje oscuro para una hermosa joven de rasgos centroeuropeos con la que se cruza por la calle. Ambos sugieren belleza, talento, juventud y romance. Todo ello confirma la tendencia a servirse de lo visual y el giro hacia lo pop que vive el mundo de la música clásica. Ottensamer es su exponente más reciente.
 .-Deutsche Welle: ¿Por qué se titula Retratos su primer disco con Deutsche Grammophon?
.-Andreas Ottensamer: Es un título cuidadosamente escogido. Estas piezas “retratan” la versatilidad de mi instrumento y ofrecen una panorámica de géneros y épocas. Todas ellas están relacionadas con mi etapa de formación musical. Eso me da la oportunidad de mostrar al oyente la música que me ha influenciado y acompañado hasta ahora.
.-El repertorio es bastante original para ser el primer disco de un clarinetista, ya que ha escogido, entre otras, una pieza de Cimarosa, que es más bien conocido por sus óperas, y otra de Spohr, un virtuoso del violín. ¿Por qué estas y no otras obras de la literatura para su instrumento?
.- Durante mis estudios, toqué el Concierto de Copland y el número uno de Spohr. El clarinete es el único instrumento de viento de madera que cuenta con un repertorio romántico extenso y mi prioridad era grabar uno de esos conciertos. Claro que me arriesgué al escoger Spohr y no Weber, pero siempre tuve la sensación de que la música del primero no está suficientemente reconocida. El de Copland es el ejemplo perfecto de la versatilidad del clarinete para convertirse en instrumento de jazz. El Concierto de Cimarosa es, ciertamente, muy operístico. De esta manera, hago un guiño a la Ópera Estatal de Viena, donde se enraizan mis primeras experiencias profesionales.
.-Andreas Ottensamer cree que el público desea disfrutar de instrumentos y repertorios distintos a los habituales. Se ha convertido usted en el primer clarinetista solista fichado por Deutsche Grammophon. ¿Necesitaba el público artistas que tocaran otros instrumentos y no siempre violinistas y pianistas?
.-Es un honor grabar para DG y, ciertamente, una cuestión interesante el hecho de ser el primer clarinete que fichan. Pienso que el aficionado de hoy desea ampliar su “repertorio” y escuchar instrumentos que se salgan un poco de lo habitual, aunque no describiría necesariamente el clarinete como “exótico”. Además, creo que ha habido un cambio en el sentido de que al público le interesa más la persona que el instrumento que toca. Hay repertorio fantástico para muchos instrumentos y es estupendo poder descubrírselo a la gente.
.- Es usted un intérprete que gesticula y se mueve al tocar. ¿Hasta qué punto es importante para usted el movimiento en la música?
.-Es difícil juzgar cuando se trata de mí mismo. Pero pienso que soy un clarinetista vivaz y adoro moverme al compás del sonido. Forma parte de la emoción.
.-Está usted fuertemente enraizado en Viena. ¿También es vienesa su forma de hacer música?
.-Desde luego, mi influencia primera es la tradición musical vienesa, que además es una de las más sólidas del mundo. El estilo, el sonido, el concepto conforman por sí solos todo un universo. El clarinete vienés –ligeramente diferente del alemán- tiene una larga y cuidada tradición. Me preocupa mucho mantener todo eso. Pero cuando llegué a Berlín, conocí un mundo completamente nuevo del que quise impregnarme. Especialmente inspiradores para mí son algunos colegas de la Orquesta Filarmónica, sobre todo los instrumentistas de viento madera.
.- ¿La Filarmónica de Viena y la de Berlín tienen distintas sonoridades “clarinetísticas”?
.- Actualmente no. Hace tiempo que la tradición vienesa se ha integrado en la berlinesa gracias al trabajo de Alois Branhofer. Mi compañero de atril es Wenzel Fuchs, que también es austriaco y trabajó antes en Viena. Compartimos la misma filosofía “clarinetística”.
.-Es usted solista y músico de orquesta, pero con su instrumento también tiene un enorme campo para la música de cámara. ¿Es importante ese terreno para usted?
.-Es parte integral de mi vida como músico. Acabo de ser nombrado director artístico del Festival “Buergenstock Momente”, en Suiza, y cada nueva experiencia en ese ámbito me enriquece. Dentro del repertorio de cámara, adoro la música que Johannes Brahms compuso para nosotros.
 Autora: María Santacecilia Editora: Emilia Rojas

miércoles, 31 de agosto de 2016

Entrevista a Francisco José Gil (clarinete)

Ha pasado mes y medio, y de nuevo estoy con todos vosotros.Ya os decía que si la salud,y el ánimo me lo permitían, en septiembre nos "veríamos" de nuevo. La salud me lo permite y el ánimo, digamos que también y a ello contribuye de forma determinante que siguiendo el blog este verano, he visto que hay lectores del mismo, muy fieles. Durante el verano, a pesar de no publicar absolutamente nada, el blog ha recibido casi 2000 visitas, lo que no está nada mal. Empiezo con una ENTREVISTA, que siempre ha tenido muy buena aceptación entre los lectores del blog.Es un placer para mí estar de nuevo aquí delante de la pantalla, sabiendo que lo que publique va a ser leído y escuchado, por una seríe de amigos a los que una vez más doy las gracias por su fidelidad a este humilde blog. Gracias y bien hallados.
 No tengo el placer de conocer personalmente a Paco Gil. Hace mucho tiempo (años) que sigo su trayectoria clarinetística,escuchando los vídeos que encuentro en Youtube, y sinceramente desde el primero que escuché, me di cuenta que Paco Gil, era y es, un virtuoso del clarinete. Recuerdo que entre los primeros vídeos que publiqué, Paco Gil,tocaba un dúo de clarinete-cello, con Georgina Sánchez (Dúo Santor -Gilort). Me encantó aquel vídeo y lo publiqué. A partir de ahí siempre he querido ponerme en contacto con él, pero cómo no tengo ningún amigo común (que yo sepa) y soy muy mayor pero tan tímido como un adolescente, he tardado años. Compartimos amistad en Facebook, y en las redes sociales parece que todo es más fácil. Le dejé una nota en un privado, y después de unos días me contestó. Le pedí hacerle una entrevista, su curriculum, y un par de vídeos para seguir igual que con todos los entrevistados anteriormente. Amablemente accedió . Le llamé por teléfono y me di cuenta que ese, para mi “chaval”, que escucho en Youtube, es muy simpático, muy sencillo y amable, aparte de una persona enormemente activa . Vamos a leer que nos cuenta el ya mencionado Paco Gil, después de leer su CV.
Francisco José Gil (clarinete)                         

Estudios musicales de clarinete en el Conservatorio de Albacete con J. C. Vila y en el RCSMM con V. Peñarrocha y J. Sanz, obteniendo Matrícula de Honor, además de los de Dirección de Orquesta. Es diplomado en Magisterio musical por la UCLM con Premio Extraordinario. Ha sido miembro de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, O. des Jeunes de la Méditerranée, la European Youth Wind Orchestra, la O. Mundial de Juventudes Musicales, Schleswig Holstein Musik Festival Orchestra, Netherland Young Orchestra... Ha colaborado con diferentes orquestas, como la Orquesta de RTVE y la Banda Municipal de Madrid. Perteneció a la Banda Municipal de Albacete y ha sido profesor de clarinete en el Conservatorio de Amaniel (Madrid), actualmente lo es en el de Alcalá de Henares. Es director en excedencia de la Banda de música de la Policía Nacional. 
 Ha sido premiado en diferentes concursos de clarinete (Ávila, Benidorm, I Competition European Clarinet Association) y Música de cámara (Albox, Vdo. del Júcar, Sitges, "Marco Fiorindo" de Nichelino, "VIII Concorso Internazionale della Accademia Italiana del Clarinetto" en Todi, “Saverio Mercadante” de Noci, Montecchio Maggiore –Italia-, Santander, Premios “Manuel de Falla” de la Universidad de Granada, Chance Music –Moscú-…) junto con la cellista Georgina Sánchez, formando desde 2.008 el dúo “Santor-Gilort”, dedicado a la música escrita para esta atípica formación.
Como solista ha actuado en el Auditorio Nacional, Teatro Monumental de Madrid, Centro del Conocimiento de Posadas (Argentina) entre otros... con obras de Françaix, Copland, Mozart, Bernstein, Spohr, Perón... También ha realizado grabaciones para TV y radio con las agrupaciones anteriores. Desde 2.010 forma dúo de clarinete-piano con Elías Romero habiendo actuado en numerosas salas en España, Argentina y Paraguay y con quien ha grabado un CD dedicado a la música para requinto y piano, uno de los primeros en este género. Actualmente prepara un nuevo trabajo discográfico con música española para clarinete y piano y dos con la cellista Georgina Sánchez.


Entrevista.- 
.- Según me dijiste en la conversación que mantuvimos por teléfono eres de Albacete, y me gustaría que nos dijeras, dónde empezaste a estudiar música.

Así es, soy oriundo de un pequeño pueblo a 22 km. al noreste de Albacete. Se llama Valdeganga. Comencé a estudiar música en la academia de música de la banda del pueblo. Empecé junto con otros muchos niños ya que en aquella época no había otra actividad extraescolar: o música o fútbol, y yo soy más de bicicleta...

 .- Supongo que después de tus principios cómo músico, pasaste a un Conservatorio, donde te titulaste... ¿no es así?

Tras examinarme de aquel lejano "curso preparatorio" del Plan 66 en Solfeo y después de Primero por libre, me matriculé en 2º de LOGSE. Estrenaba el nuevo plan de estudios. .-

.-Cuál fue ese conservatorio y con qué profesores estudiaste?

Fue en el Real Conservatorio Profesional de Música y Danza de Albacete de la Diputación Provincial (en el "viejo" y por aquel entonces único, para entendernos, ya que unos años después se abrió el de la Junta de Comunidades). Casualmente ese mismo año llegaban al conservatorio algunos profesores nuevos, entre ellos uno de clarinete y a mí me tocó con él. Fue Juan Carlos Vila. Con él estudié desde 2º de Elemental hasta finalizar el Grado Medio, toda una vida. Como no puede ser de otra forma, para mí ha sido "mi profesor" y ahora es un buen amigo. El Grado Superior lo estudié en Madrid con los catedráticos J. V. Peñarrocha (mis dos primeros años hasta su jubilación) y Justo Sanz (los dos últimos). He tenido suerte con estos profesores y guardo muy buenos recuerdos..- 

.-Supongo que hiciste cursos, con distintos clarinetistas, puedes citarnos con cuáles, y quién de ellos dejó más huella en tí cómo clarinetista.

Como muchos chavales de la época, he tenido la suerte de poder realizar cursos con numerosos clarinetistas. De todos siempre he aprendido conocimientos, formas, procederes que han conformado mi forma de ser músico. He recibido consejos de J. Lozano, R. Albert, E. Pérez Piquer, J. Balaguer, J. Fuster, V. Alberola, Y. Gilad, S. Huè, H. Swimberghe, J. L Estellés... Importantísimas fueron las aportaciones, ya no clarinetísticas, recibidas en las orquestas jóvenes, como las de Miguel Romea; y por supuesto, las obtenidas y que sigo recibiendo, de mi compañera de dúo, la cellista Georgina Sánchez, quien me enseña a afinar y a sentir la verdadera emoción de la música.

.- ¿Cuál fue tu primera oposición, la ganaste? (Por favor menciona todas si es que ha sido más de una, por orden cronológico).

 Justamente se convocaba una bolsa de trabajo para la Banda Municipal de Albacete a las dos semanas de terminar los estudios del conservatorio y además se pedía como obra obligada "Introducción, andante y danza" de Menéndez, justo una de las que toqué en el examen final. Pintaba bien la cosa y por ello decidí devolver los billetes de avión a Francia para tocar mi segundo año en la Orchestre des Jeunes de la Meditérranée (por aquel entonces aún se obraba así y recuerdo bien todavía aquella tarde en la oficina de correos) y me presenté. Aprobé y permanecí un año; ya que era un trabajo interino decidí presentarme a las oposiciones en la Comunidad de Madrid, y desde entonces ahí estoy. Recientemente he aprobado en el Cuerpo Nacional de Policía como Facultativo para ser el director de la Banda de dicha institución (también estudié Dirección de Orquesta), mas actualmente, me encuentro en excedencia en dicho puesto.

.- Actualmente eres profesor del Conservatorio de Alcalá de Henares, por lo tanto ¿eres más pedagogo que intérprete?

 Trabajo en el Conservatorio de Alcalá desde 2011 tras haber estado 5 años en Amaniel (Madrid). Me considero igualmente pedagogo e intérprete, creo que ambas facetas complementan la una a la otra. Las experiencias que se viven interpretando enriquecen el enseño y viceversa. Tan reconfortante es el hacer música como enseñarla. .-

.- La mayoría de mis ex alumnos que ejercen como profesores en conservatorios y escuelas de música, me comentan que los alumnos en esta época, estudian poco o muy poco, y que se sienten frustrados por tal actitud. ¿Te ocurre a ti lo mismo?, si es así ¿a qué crees que se debe?

Por desgracia así es. Hace un tiempo, como a mí me ocurrió cuando era niño, las opciones al salir de la escuela eran escasas o a veces, por desgracia, nulas. No existía Internet, Facebook, el paddle, las clases de robótica, de inglés, la academia de no sé qué..., etc. Como a mí me ocurrió sólo había algo de música o fútbol; en las ciudades se ofrecía algo más, quizás unas clases de mecanografía y algún avezado empezaba a ir a inglés. Y si en mi época era así, imaginemos hace 40 años... Yo tuve suerte y en mi pueblo había "música", e igual que yo en muchos otros, así que, digamos que era bastante probable que uno probase ese pastel a ver si le gustaba. Y si así era, las posibilidades de despistarte con un mensaje de Whatsapp cuando estabas estudiando eran mínimas (ni el mejor de nuestros sueños habríamos imaginado algo así). Hoy, vivimos en un mundo lleno de estímulos que constantemente reclaman nuestra atención, y estímulos que de primeras son mucho más atractivos que el estudio de un instrumento. Es por ello que en las primeras fases de la enseñanza musical, dicha música tiene que luchar con un sinfín de actividades más, momento en el que el niño no sabe si querrá o no dedicarse a esto de forma profesional. A este panorama se le suman otros inconvenientes de igual o mayor importancia: la concepción que del conservatorio tienen los padres. Por desgracia, estos centros están convirtiéndose en guarderías baratas de alta calidad donde los padres se deshacen de sus hijos durante unas horas. Para muchos, es una actividad extraescolar más como "natación", "inglés" o "hacer calceta", y por tanto no consideran que hay que dedicar el tiempo necesario para su correcto aprendizaje.
A esto se le suma nuestro mundo (digo el de los adultos), en el que las posibilidades de viajar el fin de semana, de ir al cine, al dentista, al zoo, al chalet de la playa, etc... son tan altas que conseguir un espacio temporal para dedicarlo al estudio de la música es verdaderamente difícil. Tampoco ayuda mucho la edad a la que comienzan los niños a estudiar en el conservatorio, la mayoría de veces son demasiado pequeños y no están preparados ni física (a algunos apenas le llegan los dedos a la llave 3 o el instrumento abulta más que ellos) ni psicológicamente. No podemos pretender que niños de 7-8 años hagan un estudio más o menos serio del instrumento. Quizás debemos plantearnos cuál es la función del conservatorio al menos los primeros dos o tres años, ya que la experiencia nos dice que la mayoría de alumnos no están preparados, ni motivados, para iniciar estos estudios de forma seria. Por desgracia, además, va calando en nuestra sociedad la idea de que al conservatorio sólo acceden niños, cuando debería estar abierto a toda aquella persona que quiera estudiar música desde un punto de profesional (es una institución pública pagada por los padres de los niños y por los "padres o no padres"). Así, por tanto, como resumen, yo también percibo que nuestros alumnos estudian poco en general; pero no quiero decir que no hay buen nivel en los alumnos que sí estudian. Tal y como está diseñado el currículo y con los medios de hoy en día los alumnos que realmente lo aprovechan adquieren un nivel muy alto, me refiero a uno o dos de todos los alumnos que tenemos, otros 4 ó 5 podrían llegar al mismo punto si trabajasen más. He tenido algunos muy buenos alumnos que tienen un buen nivel y que continúan los estudios superiores de música, de los cuales, como no podía ser de otra forma, estoy muy contento y satisfecho.

 .- En una ocasión te he visto tocando con la orquesta de RTVE, seguramente en alguna obra que necesitaba ampliación de plantilla. La mayoría de los jóvenes clarinetistas que yo conozco, siempre se proponen lo mismo. Llegar a ser componentes de una orquesta sinfónica y a poder ser de solistas. ¿No crees que es soñar casi con un imposible? Por otra parte ser profesor según mi criterio, es muy gratificante. Por ejemplo, en tu caso, ¿estás plenamente satisfecho de ser profesor o hubieras preferido tocar en una OS?

Un imposible no es, pero sí es verdad que es muy difícil. El nivel clarinetístico es muy alto en las pruebas y llega un punto en que las decisiones del tribunal han de dirimirse por gustos, ya que siempre hay varios candidatos que tocan realmente bien, así que un punto de suerte siempre hay que tener. Todas las profesiones tienen un lado positivo y gratificante y otro menos. Siendo profesor hay momentos excelentes donde uno mira atrás y considera que ha merecido la pena cualquier esfuerzo, e igualmente tocando en una orquesta. Y del mismo modo, en orquesta o en bandas hay momentos tediosos, como también los hay en la enseñanza. Aún con todo, considero que la mayoría de profesiones son más aburridas que cualquier actividad relacionada con la música. En mi caso, como todos hemos hecho, la vida nos va llevando por un camino que muchas veces se nos antoja incierto. Todos hemos ido a pruebas de orquestas, unas veces ha salido bien, otras no, unas ha gustado más, otras gustó otro más, unas nos eliminaron a la primera, a la segunda..., nos fuimos enfadados pensando en qué oye el tribunal o nos fuimos satisfechos con el resultado; pero lo importante es que ese camino siempre tenga como hilo conductor a la música. Yo estoy contento con este trabajo y a veces tengo la posibilidad de probar el "otro" trabajo. 

.- ¿Crees que es muy complicado actualmente profesionalizarse como músico?

No cabe duda que hoy en día el mercado laboral es complicado para cualquier profesión. Pero creo que como músico o en la enseñanza se puede encontrar algún hueco. Con tesón, esfuerzo y trabajo creo que de una forma u otra, antes o después, se puede trabajar. Lo importante es tener la ilusión de mejorar cada día. Por supuesto, que me gustaría que hubiera más o oportunidades y más facilidad. 

.- Te he visto y escuchado en un vídeo, tocando El Api, con el clarinete en mi b, empleando la respiración circular. ¿Es muy difícil aprender esta técnica, y crees que es necesaria?

 Jajaja, es un recurso moderno que es necesario para según qué casos. Para esta pieza, sí, pues es su razón de ser; pero para hacer música "clásica" normalmente no. Es cierto que en algún momento puede sacarte de algún apuro, pero por lo general no suele ser necesaria, al igual que no lo es cuando uno lee un texto en voz alta; las oraciones textuales en música tienen su equivalente en las frases musicales y suelen ser naturales. El funcionamiento básico de la técnica es fácil de aprender, sí es más dificultoso y trabajoso el perfeccionarla y pulirla. En los tiempos que corren, donde el nivel no hace más que crecer, ya hay mucha gente que la practica, con lo que recomiendo su aprendizaje, es una herramienta más. Yo la aprendí más que por necesidad por orgullo personal, estaba en la Orchestre des Jeunes de la Méditerranée (hace mucho ya) y el profesor de clarinete, Claude Croussier, nos preguntó a cada clarinetista cómo la hacíamos. Entonces, yo enrojecí, ya que  mis dos compañeros la hacían y yo no; así que me propuse que en cuanto llegara a casa la aprendería, me dije: "si ellos la hacen, yo también puedo". Y ciertamente me vino bien, ya que es un recurso que en música contemporánea puede usarse mucho. Respecto a la pieza "Le api" he de decir que una vez que la respiración continua ya está controlada no es lo más difícil. Para mí, lo más complicado es la concentración total exigida, ya que en los 4 minutos y medio que dura no hay ningún descanso y ¡son muchísimas las notas! Por muy interiorizado que uno lo tenga tanto digital como armónicamente, si uno se despista... .

- Me gustaría que nos dieras tu opinión de lo que se puede llamar, la escuela española del clarinete. Me refiero concretamente a si tú crees que Romero, Menéndez y sobre todo, Miguel Yuste, crearon escuela.

 Así es, para mí es un tema fascinante y una música encantadora la de estos autores-maestros. Hoy vivimos en un mundo globalizado donde podemos saber todo lo que ocurre en cualquier parte del mundo en poco tiempo, la era digital ha derribado prácticamente las fronteras (al menos culturales), los aviones han hecho que todos hayamos visto otras culturas, cómo se toca en otros lugares, etc... pero en aquella época no era así. Se sabe que Yuste iba a París a ver los exámenes del conservatorio o que a Peñarrocha (creo recordar) un francés le dijo que en el país galo ya hacía tiempo que no se forraban los dientes superiores, hoy cualquiera puede ver qué se hace en muchos sitios con sólo unos clicks de ratón. En cada país durante el s. XIX y quizás principios del XX, se fue forjando una escuela dictada por los maestros de cada zona, sus libros y métodos, fuertemente mediatizada por el clarinete que se usaba o se "inventaba" en cada lugar. La española tiene su influencia tanto de la francesa como de la italiana. Se perdió una estupenda oportunidad de crear una bien definida y genuina escuela española al no adoptar (no entraré en las razones) el sistema de clarinete inventado por Romero, pero al menos contamos con la obra pedagógica de esos autores que bien pueden ser el legado escrito de nuestra escuela. 

.- Crees que están valorados suficientemente los métodos y conciertos de estos tres grandes clarinetistas?
Me refiero en España, porque en una ocasión pregunté a un catedrático del Conservatorio de París si conocía los métodos de D. Antonio Romero y me contestó que no.

Por desgracia, no. Como antes decía en la respuesta anterior, la globalización ha traído gran cantidad de material nuevo a nuestro país. Por nuestro consabido complejo de inferioridad, casi siempre hemos pensado que lo de fuera es mejor, dejando de lado nuestros métodos. ¡Ojo!, no estoy diciendo que lo nuestro es por serlo, lo mejor, el chovinismo me repugna; pero sí creo que debemos de analizar fríamente y sin estigmas el material que cae en nuestras manos. Pondré dos ejemplos: primero, a nadie nos cabe duda que comenzar el estudio del clarinete siguiendo el Romero 1ª parte es una aberración pedagógica; segundo, una vez que se adquiere cierto nivel (en el segundo o tercer año) las demás secciones del mismo libro son imprescindibles, me refiero a corcheas, sección de semicorcheas, dúos, ejercicios resumen, etc... para adquirir destreza digital, uniformidad en la columna de aire, introducción al fraseo, etc... ¿Quién no se divirtió tocando el dúo nº 2 y vio que esto de la música molaba? ¿alguien conoce alguna melodía más bonita que la del dúo nº 5, o el 30, o el 8, o el 18...? (sinceramente, lo dudo). Podemos usar los libros franceses, pero llegaremos casi al mismo sitio usando el legado de Menéndez; entre el "Solo de concurso" de Messager y el "Capricho pintoresco" de Yuste (por hablar de obras de dificultad técnica similar)..., musicalmente me quedo con la segunda opción (y que conste que la primera también me gusta). Por contra, si queremos hacer un concienzudo estudio del ritmo con el instrumento, no encontraremos nada interesante en nuestros tres autores. Así, considero que afortunadamente a día de hoy podemos elegir entre todas "las escuelas" posibles. Debemos sacar lo mejor de cada una de ellas sin patriotismos fundados en sentimientos irracionales. Pues queremos tocar bien el instrumento y para ello nuestra música tiene cosas buenas y otras no tanto. La clave y la suerte, con la perspectiva del paso del tiempo, es que podemos elegir. Para mí, nombres como Romero, Ivorra, Lancelot, Dangain, Gambaro, Cavallini, Paganini, Baermann, Stark, Menéndez, Klosé, Marasco, Vercher, Bach, Jeanjean, Bitch, Calmel... son los que han conformado mi trayecto y como creo en ello firmemente son los que impregnan el aire de mi aula. Cosa aparte, y muchííííísimo más importante, es no sólo el qué se estudia, sino el cómo. De poco nos servirá trabajar la mejor metodología escrita si ello se hace con sonidos muertecinos, blandos, abiertos, sin una afinación correcta, tocando el apelado dúo nº 5 de Romero con la musicalidad del ordenador, con picados duros y en el "mf" aburrido internacional. Esto ya depende del profesor en particular, pero esta cuestión es objeto, ya, de otra pregunta. 

.- ¿Cuál es tu concierto preferido escrito para clarinete?

Difícil es dar un respuesta. El clarinete es un instrumento afortunado, ya que han sido muchos los autores que han escrito para él y cuenta con verdaderas obras de arte. Citaré, además de los grandes clásicos (Mozart, Weber, Spohr, Copland, Nielsen o Françaix) otros que me gustan mucho como son el de Hindemith, la Fantasía española de Julián Bautista, los de Óscar Navarro, y sobre todo el de Tomasi, me encanta. Hace poco he conocido el de William Bolcom, autor estadounidense que me ha gustado mucho, también George Palmer, australiano, tiene uno para dos clarinetes muy bonito.

.- ¿Y el que consideras muy difícil?

 De una u otra forma, todos tienen su dificultad. Copland el primer tiempo, Nielsen su longitud y algunos pasajes, Françaix las notas, los conciertos clásicos la limpieza, pulcritud y estilo... Hace un tiempo tuve que estudiar el Concierto para clarinete y cuerdas de Matthias Müller, que es muy bonito e interesante y también me gustó mucho, y era de dificultad considerable. 

.- Me gustaría que nos dijeras, cómo se debe estudiar el clarinete a diario. Me refiero a un estudio de mantenimiento, de clarinetistas que ya han terminado sus estudios. Por ejemplo, ¿crees necesarias la notas largas, la práctica diaria de escalas, terceras, arpegios, etc.?.

 .-Dependerá en buena medida de los compromisos musicales que uno tenga y, por supuesto, del tiempo que disponga. Pero como norma general considero que las notas largas (en la forma en que sea) son esenciales. Y no sólo como mantenimiento, sino también como parte esencial en el estudio de los alumnos. Es el caballo de batalla de los profesores, yo comprendo que es algo aburrido, pero al igual que en el deporte antes de jugar el partido hay que hacer una serie de estiramientos y ejercicios preparatorios, en el clarinete sucede lo mismo, necesitamos preparar nuestro cuerpo para el ejercicio físico que es el tocar el instrumento. Y además para trabajar el elemento más importante que tiene dicho instrumento: el sonido. Creo que los primeros minutos se deben dedicar a dicho elemento fundamental, el sonido y su fuente generadora: el aire. Notas largas, sonidos filados, ejercicios de doceavas, combinaciones de ambos... en todo el registro del instrumento y donde nuestra atención se centra en el sonido y su color, la columna de aire, la embocadura, la presión de los labios, la posición de la lengua, etc... han de ser lo primero que uno trabaje al sacar el instrumento de su caja. También es bueno realizar ejercicios en los que se practiquen emisiones, sobre todo en matiz "piano". Y si uno no tiene una lengua muy ágil también debe practicar ejercicios de picado. Estos ejercicios se deben hacer con metrónomo y alguna vez con afinador. Considero que son casi de forma irrenunciable los primeros 10-12 minutos de la rutina del clarinetista. La práctica de escalas y estudios de intervalos también es buena, pero después de las notas largas. A continuación, dependerá ya de la faena de cada uno, pero creo que se deben estudiar cosas nuevas cuando se pueda, nuevos estudios, obras... La ilusión por conocer y mejorar no se debe perder nunca. 

.- Las cañas sintéticas, son usadas actualmente por grandes profesionales de nuestro instrumento, por ejemplo en Alemania y Austria, los hermanos Otenssamer, Wenzel Fuch, Reinhar Weiser, tocan con ellas; y en España, Enrique Pérez Piquer, solista de la ONE, José Vicente Herrera, solista de la Orquesta de Valencia, también tocan con cañas sintéticas. ¿Puedes decirnos si las has probado, si te gustan, o si crees que por el contrario, las cañas vegetales son insustituibles?

 Jajajjajaj, es nuestro potro de tortura, las cañas. He probado algunas sintéticas pero no he tenido la suerte de estos importantes clarinetistas, a mí no me funcionan en absoluto. Mis sensaciones son que tocando "piano" o incluso "mezzoforte" es audible, pero a partir de este matiz el sonido empieza a perder calidad, se eriza y se empieza a abrir o a hacerse gangoso. Quizás sea la combinación con mi boquilla. Pero, ciertamente, no he prestado tampoco mucho tiempo ni esfuerzo en buscar una buena caña sintética, ha sido sólo de forma puntual. De momento, tendré que seguir usando la caña vegetal, desde hace ya tiempo fabrico yo las de clarinete (de requinto las compro), tengo una máquina y es una rutina más dentro del quehacer como clarinetista. 

.- Por último me gustaría que nos comentases, tu visión del actual panorama musical español.

 Es un tema muy amplio. Para no extenderme mucho más (creo que ha sido una larga entrevista) diré que mi modelo siempre está en Alemania. Allí (y quizás otros países del entorno) la música forma parte de la vida de las personas, quizás sería un poco similar al ambiente de las bandas de los pueblos valencianos. En general, creo que nos falta ese nivel de semiaficionado-semiprofesional. Podemos asemejarlo a una segunda división (en clave futbolera). Aquí tenemos una primera división muy potente (nada envidiable a la de otros sitios, cualquiera que termina el grado superior con un 9 de calificación no tiene que envidiar a lo que hay por ahí fuera); tenemos una tercera división, pero nos falta esa segunda, esa clase media amplia que tiene a la música como principal hobby, que la considera esencial en su formación y en la de sus hijos, que invierte sus recursos y tiempo en ella y que demanda a las instituciones públicas y también de forma privada la música. Lograr este calado de la música en nuestra sociedad no es fácil y exige una acción multidisciplinar, desde arriba y desde la base, pero creo que sólo así creceremos culturalmente en este sentido. Poco a poco se van dando pasos, como todo, es un proceso y hemos mejorado mucho en los últimos tiempos. Estableciendo un paralelismo con nuestro sistema educativo diré que ya hemos creado la "primera división" que son la gran cantidad (a mi juicio más que suficientes) Conservatorios Superiores, ahora toca trabajar en la "segunda" que son los Profesionales, las escuelas de música y los colegios, nos falta acercar la música a la gran mayoría del pueblo y que la haga suya. Debemos consolidar el tejido de orquestas que se crearon hace 15 ó 20 años y ampliarlo, no sólo de forma pública sino también desde la iniciativa privada, e igualmente con los festivales y ciclos de conciertos... La televisión emite horas y horas de películas y a todo el mundo aunque no sea cinéfilo le suena el Festival de cine de San Sebastián; por contra, pocos saben de la existencia del Festival de Música de Granada y unas tres horas semanales si llega después de laudes el fin de semana son la oferta musical "clásica" de nuestras televisiones (en las privadas ni eso). La razón y la solución es bien sencilla a la par que bien difícil: nos falta educación, hacer parte indivisible de nosotros la música. Insisto, hemos hecho mucho en los últimos tiempos (a mi pueblo ha ido alguna vez la Orquesta de Albacete dando la posibilidad de ver una viola a gente que nunca la había visto y que, por supuesto y por desgracia, nunca oyeron hablar de Schumann), pero es mucho lo que nos queda por hacer. Y creo que el futuro es muy prometedor, ya que poco a poco vamos dando pasos en la buena dirección. Me gustaría hacer, y ya para terminar, mención de todos nuestros jóvenes que se esfuerzan, unos más y otros menos, en el aprendizaje de tan complejo arte, muchos casi luchando contra obstáculos como la disponibilidad de tiempo, las familias o el panorama al terminar, en ellos está el futuro, en ellos está la música. Sembremos hoy lo que queramos recoger mañana.


Querría agradecer a D. José Antonio Solé la deferencia de querer hacerme estas preguntas. Gracias por ofrecerme tu blog. Un abrazo  .Francisco José Gil.

Gracías a tí por tu amabilidad, por tú cercanía y por todo los que nos enseñas en tus respuestas y en los vídeos que acompañan la entrevista.

jueves, 5 de noviembre de 2015

José Antonio Tomás Pérez,Ex- Clarinete Solista de la Orquesta Nacional de España (ONE)

De J.A.Tomás Pérez, se puede decir sin temor a equivocarse, que ha sido ( y sigue siendo ) uno de los mejores clarinetistas que ha tenido España. Hace un tiempo decidí dedicar una entrada a todos los grandes clarinetistas, que hemos tenido en este país. Desgraciadamente es muy poco o nada lo que existe en internet sobre los mismos. Los nombres de Leocadio Parra, Sr. Villarejo, Máximo Muñoz, etc. son ignorados por la enciclopedia en la que figuran cualquier persona que haya destacado mucho menos que estos clarinetistas, en su profesión.Me refiero naturalmente a Wikipedia. Los pueblos en los que nacieron, podrían enmendar esta injusticia, pero no lo hacen. Decidido estoy a investigar dónde nacieron para escribir a quien pueda hacer que los nombres y la trayectoria profesional de estos excelentes clarinetistas figuren cómo mínimo en Wikipedia, pues hay mucho que aprender de estos grandes clarinetistas. 
El caso de José A. Tomás Pérez es bien ilustrativo. Treinta años de solista en la ONE, se retiró si no recuerdo mal el pasado año, con  70 años de edad, pero pleno de facultades en todos los sentidos, Me comentaban algunos compañeros del mismo, que nada tenía que envidiar a los colegas de la ONE, que dicho sea de paso, son muy buenos.
He encontrado una entrevista que un medio le hizo a Tomás y os la dejo para que la leáis, y conozcáis la trayectoria de este gran hombre.
No cito la fuente, porque está en varios medios y  no sé cual de todos es el que le realizó la entrevista. 
Sólo me queda desearle a D. José Antonio Tomás Pérez, una jubilación feliz,y que disfrute de lo que le guste, sin la obligación de tener que tener el clarinete todos los días en las manos, aunque tengo la impresión que seguirá tocando. Si no me equivoco, hace unos días lo ví en la TV. en un concierto que se transmitió en directo,. Los músicos que formaban la orquesta todos conocidos, son Músicos Solidarios, y dan algún concierto benéfico. 

ENTREVISTA

Tomás Pérez: "Estudié con Lucas Conejero porque era el profesor adecuado de clarinete"

Casadó mantiene una conversación con el clarinetista Tomás Pérez en la que repasa su vida, tanto personal como artística

CARLOS J. CASADÓ
En esta conversación con José Antonio Tomás Pérez, Clarinete Solista de la Orquesta Nacional de España (ONE) durante 30 años y Chairperson para la International Clarinet Associaton (ICA) desde 1981 a 2006, podremos acercarnos a la personalidad de un honrado e impecable profesional que ahora dice adiós. Resulta interesante conocer cómo se condujo día a día en un oficio que, aunque a la vista de muchos es sinónimo de felicidad, también esconde altas dosis de desencanto y sufrimiento, provocadas por la exigencia inherente a la profesión y por la confluencia en ella de egos de muy diversa naturaleza.

Un reportaje de Carlos J. Casadó


P.- Usted ha sido solista de la ONE durante 30 años. Ante esto, uno se pregunta si no estará ya cansado de directores, ensayos, conciertos... ¿tiene usted ganas de jubilarse?
R.- Pues mire, hasta hace un año aproximadamente no había pensado en el tema. No obstante, ahora veo que es algo inevitable y dado que tengo aficiones pendientes de atender, pues hasta me estoy ilusionando con el tiempo del que voy a disponer para ellas. Por ejemplo, quiero ir a una academia a perfeccionar mi afición al dibujo; también tengo predilección por los trenes, pues recibo información mensual sobre ellos y me gustaría montar una gran maqueta en casa; y por supuesto, pasear con mi perrita Shira.

P.- Remontándonos a su adolescencia y juventud o incluso a su primera etapa como adulto si es el caso, sería interesante conocer cuáles fueron las claves que le llevaron a decantarse por este tipo concreto de trabajo, el de ser miembro de una orquesta. Por ejemplo, ¿recuerda cuándo fue la primera vez que escuchó una orquesta sinfónica en directo?
R.- Nací en 1945 en un pueblo de la provincia de Valencia llamado Casinos, de unos 2800 habitantes. Esta población –como la mayoría de las de la Comunidad Valenciana- tenía una sociedad musical que se mantenía gracias a una subvención del ayuntamiento y a las cuotas de sus socios. Desde niño pues tuve la oportunidad de escuchar música en directo y muy pronto ingresé en la academia de esta banda de música. A los siete años tuve mi primer clarinete entre las manos, siendo mi hermano –también clarinetista (Valencia 1936)- y el director de la banda mis primeros maestros. A los 10 años hice mi primera audición en público, tras la cual me concedieron un diploma que todavía conservo. Y sí, recuerdo que la primera vez que escuché una orquesta fue en un ensayo de la Orquesta Municipal de Valencia.

P.- ¿Cómo recibía usted el sonido de una orquesta en un entorno –la sociedad valenciana- donde lo más inmediato era el sonido de una banda de música?
R.- Me gustó el sonido de la orquesta, aunque lo encontré muy extraño, dado que, es verdad, estaba acostumbrado a escuchar el sonido de una banda, mucho más potente.

P.- ¿Pensó si quiera por un momento en que su empleo podría ser pertenecer a una orquesta?
R.- En aquél momento no. Primero tenía que formarme como clarinetista y después ya veríamos. Pero siempre pensaba en una banda, la orquesta era algo que me resultaba lejano, aquellos señores tan serios de negro, el frac, la pajarita, ¡uf!…no tenían nada que ver conmigo, jajaja…

P.- Usted fue alumno del célebre clarinetista español Lucas Conejero, solista de la Orquesta Municipal (ahora Sinfónica) de Valencia y profesor del Conservatorio de dicha ciudad. En ella y sus alrededores, hacia los años 60 existían agrupaciones musicales de relevancia, sobre todo la Banda Municipal de Valencia. En esta emblemática formación había excelentes clarinetistas, ¿recuerda a alguno de ellos?
R.- Existían y existen excelentes bandas de música. Yo mismo formé parte durante bastantes años de la Banda Primitiva de la localidad de Liria, población con dos bandas sinfónicas importantísimas. Fue en ese entorno donde empecé a tener contacto con el repertorio sinfónico, ya que interpretábamos obras magníficamente transcritas para banda, como Los Planetas de Holst, las Danzas de Galanta o la Suite de Harry Janos de Kodaly, Daphnis y Chloe de Ravel. Incluso actué como solista en alguna ocasión. Y en cuanto a si recuerdo a algún clarinetista de la Banda Municipal de Valencia, ¡claro!, me acuerdo de todos, ya que mi hermano también era miembro de la misma e iba con él a los ensayos.

P.- ¿Por qué escogió a Lucas Conejero como profesor? ¿Había algún otro profesor en esos años? ¿Veía en él algo especial que le hacía diferente al resto de los profesionales del momento?
R.- Cuando mi familia pensó que había llegado el momento de que me dedicase de lleno al estudio del clarinete, decidieron que Lucas Conejero era el profesor indicado, ya que era el solista de la Orquesta Municipal y el profesor del Conservatorio Superior. Pero además se daba una circunstancia que lo hacía especial y es que durante la Guerra Civil Española, la Banda Municipal de Madrid (BMM) fue trasladada a Valencia dado que en Madrid estaba la línea de fuego. Y azares del destino, el solista de esa agrupación que era el célebre Julián Menéndez, vivió en casa de Lucas Conejero, el cual aprovechó tal periodo para recibir clases y consejos de aquél excelente clarinetista.

P.- En sus clases, ¿le hablaba de lo que era su trabajo –directores, ensayos, solistas, conciertos- en la orquesta?
R.- Apenas comentaba nada de su trabajo. Las clases se limitaban a la preparación técnica como clarinetista exclusivamente, a base de estudios, obras, ejercicios de repentización y transposición, ya que como no utilizábamos el clarinete en La, había que practicar ese tipo de transporte, al igual que el transporte de las partes de clarinete en do. Hacia el año 1973 mi compañero en la orquesta, Vicente Peñarrocha (Liria 1933- Madrid 2007) y yo, aprovechando que tocábamos en la Quincena Musical Donostiarra, compramos cada uno un clarinete en La (¡un Buffet full-system!) en la famosa tienda de San Sebastián, Casa Erviti.

P.- Pedagógicamente, el estudio del repertorio orquestal es algo que –sobre todo en las universidades americanas- está a la orden del día. Realmente se trata de una especialidad, para la cual se cuenta con profesores expertos en la materia, además de ensembles y orquestas para su práctica. En este sentido, usted disponía de un profesor inmerso en el mundo sinfónico. ¿Trataban estos contenidos en clase? ¿Tuvo ocasión de practicarlos en algún conjunto sinfónico?
R.- Desafortunadamente, no teníamos ninguna formación en ese sentido. Desde nuestra concepción actual de la educación y la formación musical puede resultar algo impensable, pero en aquellos tiempos era algo normal, nadie pensaba en esos temas…

P.- Las audiciones para conseguir trabajo en una orquesta requieren un profundo conocimiento del repertorio orquestal. Dado el bagaje que tiene tras años de haberlo tocado en la orquesta, ¿podría señalar algunos aspectos claves en el estudio de esta materia?
R.- Lo más interesante es poder escuchar los pasajes que tienes que trabajar, pero en mi época de estudiante el material del que disponíamos para ello era muy limitado. Ahora existen libros que recopilan los extractos orquestales más importantes, así como acceso a grabaciones de todos ellos.

P.- “En unas audiciones, todo te abandona, menos tu preparación”. Esta máxima del profesor Yehuda Gilad (Universidad del Sur de California) trata de poner en relieve la importancia de preparar con precisión el contenido de este tipo de pruebas en pro de la solvencia al realizarlas. Pero también contiene una realidad, el hecho de que puede desaparecer tu autocontrol y ser sustituido por la inseguridad y pensamientos negativos. Prueba de este hecho, hay numerosos libros y estudios dedicados a ayudar a los músicos envueltos en esadinámica. ¿Cómo se manejaba usted con todo ello?
R.- Estoy completamente de acuerdo con Yehuda Gilad. En las audiciones que he realizado he procurado prepararme al máximo y aunque siempre aparecen los nervios, los he podido controlar gracias a una buena preparación.

P.- ¿Qué recuerda de su audición a la ONE?
R.- La audición a la ONE la realicé en 1971. Éramos tres candidatos y tuvimos que interpretar el Concierto de Mozart, la Primera Rapsodia de Debussy, pasajes de orquesta y también el clarinete bajo, pues la vacante que había era de Clarinete/Clarinete Bajo. El director titular Rafael Frühbeck de Burgos me eligió para desempeñar el trabajo.

P.- ¿Tenía usted alguna experiencia orquestal previa a su incorporación a la ONE?
R.- Para contestar esta pregunta me he de remontar al año 1967, en el cual hice una audición para la Banda Municipal de Palma de Mallorca y conseguí el trabajo. En esta ciudad tuve mi primer contacto como miembro de una orquesta, ya que empecé a colaborar con la Orquesta de Palma, que en aquel momento era muy pequeña. Al año siguiente, 1968, realicé audiciones a la BMM y de nuevo volví a ganar el trabajo, formando parte de la misma hasta 1971. Una vez en Madrid tuve ocasión de colaborar con la recién creada Orquesta de Radio Televisión Española y con la Sinfónica de Madrid –donde coincidí con Antonio Menéndez, hermano de Julián Menéndez-. Pero mi primer concierto con la ONE fue antes de incorporarme a ella. Recuerdo que fue un programa en el que hicimos la música completa del ballet El Pájaro de Fuego, de Stravinski. En esta versión, dirigida por Erich Leinsdorf (Viena, 1912- Zúrich 1993) toqué de Clarinete III doblando al Requinto.

P.- Cuando se incorporó a la orquesta, ¿lo hizo de clarinete segundo o directamente como solista?
R.- Al llegar a la orquesta, también se necesitaba un clarinete solista. Frühbeck de Burgos, el director, me dijo que yo debía ocupar esa silla. Mi primer concierto en esa silla fue con El Amor Brujo, de Manuel de Falla en el Festival Internacional de Granada.

P.- ¿Qué cualidades, valores, puede apuntarnos que deba poseer un solista y un segundo clarinete?
R.- En primer lugar ambos deben tener buena sonoridad, una buena afinación y una buena técnica. Luego deben mostrar buen gusto al tocar y cierta experiencia en la orquesta. Y muy importante, humildad en el trabajo. Creo que un solista debe ser un leader de la sección, debiendo ocuparse del buen funcionamiento y disciplina en los ensayos. También debe tratar de que cuando se incorpore alguien nuevo a la sección, se integre lo antes posible a la misma. Pero todo ello debe hacerlo con humildad, ya que el trabajo en una orquesta es de equipo, coordinado por el director. En cuanto a las cualidades de un segundo clarinete, éste debe ser muy flexible, escuchar muchísimo a la orquesta (también el primero debe hacer esto, claro) y estar muy pendiente del primer clarinete en cuanto a afinación, ritmo, dinámicas, articulación y fraseo.

P.- ¿Cómo fue su aclimatación al trabajo en la ONE? ¿Le costó? ¿Quiénes tuvo como compañeros? ¿Se sintió bien recibido por ellos? ¿Sentía que tenía mucho que aprender?
R.- Mi aclimatación a la orquesta fue fácil, ya que fui recibido por mis compañeros con mucha alegría. El solista era Vicente Peñarrocha y el segundo clarinete Leocadio Parras, que había sido mi profesor en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM). Como era natural, al principio me costó un poco ajustarme al ritmo de la orquesta, pues cada semana había un programa diferente. No obstante, hubo muy buena voluntad por todas partes y no tuve ningún problema. Además, en la BMM, de donde yo procedía, el ambiente de trabajo era difícil, se cobraba poco y la gente andaba de muy mal humor. Luego para mí, llegar a la orquesta fue un bálsamo. Además, pasé de último clarinete de la BMM a clarinete solista de la ONE.

P.- ¿Tuvo que tocar en alguna ocasión los instrumentos de la familia?
R.- Tan sólo en mi última etapa cuando mis compañeros me lo han pedido he tocado el clarinete bajo y el requinto. Y también el corno di bassetto, instrumento que utilicé en el Cuarteto de Clarinetes Manuel de Falla, del que fui miembro fundador.

P.- Tras de más de 40 años de experiencia, habrá visto muchas maneras de tocar el clarinete e interpretar la música. El vibrato, la cantidad de instrumentos, boquillas, cañas, abrazaderas, barriletes que han aparecido en el mercado y que condicionan el sonido, las tendencias historicistas con sus criterios a la hora de interpretar… ¿Ha tenido que adaptarse a las modas o ha conseguido encontrar su propia voz?
R.- Sí que he tenido adaptarme a las diferentes modas que he visto pasar, pero siempre respetando mi criterio. En Valencia he sido profesor de clarinete durante 25 años en un curso de verano y he visto de todo. Creo que ante los cambios uno debe tener cierto control y no estar zozobrando como he podido comprobar en numerosos casos.

P.- ¿Qué nos puede decir de la relación del músico con el director? ¿Cuál ha sido su dinámica con ellos?
R.- Creo que los directores tienen una idea clara sobre lo que quieren conseguir, de modo que mi intención en la orquesta siempre ha sido colaborar con ellos. He tenido la suerte de trabajar con Z. Mehta, R. Mutti. Mario Rossi y sobre todo S. Celebidache, quien estuvo muy vinculado a la ONE y dejó una huella imborrable en muchos de nosotros. Sin embargo, mi experiencia en la BMM fue muy desagradable, ya que la relación del conjunto con el director estaba rota, con discusiones diarias en cada ensayo.

P.- Usted está felizmente casado con Marta y juntos educaron a sus dos hijos. Si bien actualmente se habla a menudo de la aspiración de esta sociedad a conciliar vida laboral y familiar, ¿podría contarnos cómo conseguía mantener su grado de preparación sin desatender su dinámica de esposo y padre? ¿Puede compartir con nosotros algún momento en el cual realmente pudo verse vulnerable en ese sentido?
R.- Realmente en esta profesión es difícil conciliar vida familiar y laboral. Hay momentos de muchísimo stress, pero con buena voluntad se van salvando muchos de estos episodios. En mi caso ha habido mucha comprensión por parte de mi esposa Marta. Ella trabaja en el ámbito de la sanidad y también tiene una profesión compleja. Tanto ella como yo nos hemos entendido muy bien. Efectivamente, no todo es fácil.

P.- Bien es sabido entre los profesionales de una orquesta, que gran parte del stress generado en el trabajo proviene más del propio entorno laboral -de los compañeros-, que del público. ¿Puede decirnos si en alguna ocasión percibió esto de esta manera?
R.- Puede que alguna vez, pero no le he dado mayor importancia.

P.- Al igual que en otras profesiones, el músico no siempre realiza su trabajo con la misma disposición. Hay momentos en que uno anda ocupado en cuestiones diversas y su concentración puede verse afectada. Necesariamente, el profesional debe “distanciarse” emocionalmente de la partitura en aras del control de la misma y en beneficio del público, que es en quien se debe suscitar esa emoción. Esto es algo claro entre los profesionales pero quizá no tanto entre el público. Recuerdo la anécdota de un trompista que, emocionado en el final de La Boheme, no pudo tocar con solvencia las notas de los acordes finales de la representación. Se juró a sí mismo mantener esa distancia emocional con la partitura, ya que el no guardarla le impidió realizar bien su trabajo. Ello requiere mentalización y práctica, pero se logra. Lo que no es tan fácil –y aquí es donde quería llegar- es distanciarse emocionalmente de sí mismo, y de ahí mi pregunta: ¿cómo puede una persona con sus cavilaciones diversas llegar a un escenario, sentarse en su silla de la orquesta y olvidarse de sus cuitas?
R.- Hay veces que los problemas cotidianos se tienen muy presentes antes de un concierto, es un hecho. Pero es muy importante dejarlos de lado y concentrarse en lo que vamos a tocar. Aunque durante el concierto pueda venirte alguna idea ajena al mismo, si -como dije antes-, te has preparado bien, te encontrarás seguro a la hora de interpretar.

P.- Por supuesto que un músico no es una máquina y dado el gran número de conciertos que realiza una orquesta en su temporada, puede suceder que en alguno que otro no rinda en su grado más alto o tenga alguna intervención poco afortunada. ¿Le ha ocurrido esto alguna vez?
R.- Algunas veces no nos salen las cosas como nos gustaría y seguro que he tenido momentos en los que no he estado bien, pero no recuerdo ninguno en especial.

P.- Cada músico que pasa por ello reacciona de forma muy personal. Pero en lo que casi siempre coincidimos es en que esa noche, por mucho que tus compañeros te animen, la situación la tienes que pasar tú y la verdad, no sueles dormir y lo que necesitas es recuperar la autoestima en una próxima ocasión. Lo que ocurre es que cuando llega esa próxima ocasión, te asalta todo tipo de dudas…los compañeros “están al acecho”, el pasaje se acerca, las pulsaciones aumentan y de nuevo estás “solo ante el peligro”… ¿Cómo ha reaccionado usted ante alguna intervención desafortunada –si la ha tenido, claro-? ¿Ha recibido ayuda de sus compañeros? ¿Lo ha pasado mal?
R.- Cuando me ha ocurrido eso no he podido evitar sentirme mal, por supuesto. Pero también estoy seguro de haber recibido el apoyo de mis compañeros. Pero efectivamente, hasta que no tienes otra intervención, esta vez adecuada, no olvidas la anterior.

P.- En EEUU sobre todo, muchos músicos profesionales que trabajan en orquesta, se plantean y de hecho llevan a cabo, audiciones a otras orquestas. A veces buscan un cambio en su vida personal, tratan de alcanzar una orquesta de más calidad o simplemente, les apetece tocar en otro sitio. A lo largo de todos estos años en la ONE, ¿ha tenido usted ideas de este tipo?
R.- Cuando Barenboim estaba de director en la Orquesta de París, se convocaron audiciones para clarinete. Me interesé y escribí para saber algo al respecto. En pocos días recibí la información, que todavía conservo. Pero mis hijos eran pequeños y decidí no ir.


P.- A lo largo de tantos años en la ONE, usted ha sido partícipe de la intrahistoria de la misma. Este colectivo, dada su compleja naturaleza (jurídica, laboral y profesional), requiere que los propios músicos se impliquen en una labor más allá de su cometido técnico. Reivindicaciones, huelgas, negociaciones, nombramientos o ceses de directores, de solistas…es la parte menos agradable de la profesión, pero ahí está y es necesario atenderla con dignidad. ¿Cómo vivió usted todo ello? ¿Qué le queda a uno de todo eso?
R.- La ONE es la orquesta del estado español, pero también la del gobierno que hay en cada momento. Permíteme esta puntualización porque no es baladí. Desde que se instauró la democracia en España en 1977 hay elecciones cada cuatro años para formar el gobierno de turno. Eso implica que cada ministro escoja sus colaboradores y eso conlleva que la ONE no tenga una hoja de ruta que se prolongue más allá de esos cuatro años, cuando no menos. Recientemente, el que hasta hace poco era el director del INAEM, no ha estado en el cargo ni siquiera tres años. En estas circunstancias, se han ocasionado momentos de muchísima tensión en la institución a lo largo de su historia.

P.- La ONE inevitablemente pues, está muy ligada a la administración del Estado. ¿Cómo valora usted este marco? ¿Necesitaría encontrar otro modelo que se ajuste a su dinámica de otra forma?
R.- El modelo debería mejorar. En la actualidad hay funcionarios, laborales fijos y dependiendo de la plantilla de las obras, se contrata además a otros músicos. Siendo Director General el compositor Tomás Marco, consideró que la ONE debía constituirse en un cuerpo especial, de modo que adquiriese más autonomía y un funcionamiento más flexible. Pero hubo cambios en el ministerio y la persona que ocupó su cargo pensó que este asunto no era prioritario y nunca se retomó ese tema.

P.- Ahora que parece que la solución a los males de España son las recetas neoliberales, ¿considera usted que la estabilidad que su contrato le daba en su puesto de trabajo pudo repercutir en algún momento en un menor rendimiento profesional?
R.- Ello me dio seguridad, por tanto me favoreció en el desempeño de mi trabajo. En mi caso no ha sido motivo de relajación y he procurado siempre ser honrado conmigo mismo y con la orquesta, pues era mi segunda familia.

P.- ¿Cómo percibe el reconocimiento social del músico de orquesta? ¿Ha cambiado a lo largo de toda su carrera?
R.- Actualmente en España hay muchas más orquestas y ello ha contribuido a generar nuevos hábitos en la sociedad, con lo cual, se valora más nuestro trabajo. Pero en mi caso, tengo un reconocimiento especial en mi villa natal, Casinos. Allí procuro colaborar con la banda donde di mis primeras notas cada vez que puedo y ellos lo agradecen. En mayo de 2014 participamos en un concurso de bandas en Valencia, donde conseguimos el 2º premio, aunque creo que merecimos el 1º, ja ja ja…

P.- ¿En algún momento pensó en estos años en dejar la orquesta para dedicarse a otras áreas dentro de la música, como la enseñanza, la dirección de orquesta, la composición…?
R.- Hace unos años hubo una vacante de profesor de clarinete en el RCSMM y pensé que podría compaginar ese trabajo con la ONE. Envié mi solicitud –también la enviaron mi compañero Enrique Pérez y Máximo Muñoz, el solista de la ORTVE-, pero no hubo que realizar ninguna prueba práctica, tan solo eligieron en base al currículum, con lo cual, Máximo, que era el más mayor y quien más méritos poseía fue quien resultó elegido.

P.- Ya casi terminando, recuerdo la película de Gerardo Vera, “Una mujer bajo la lluvia” en la que en una tarde de otoño en Madrid, dos desconocidos se ofrecen para llevar a una dama en coche hasta su casa. Ella decide aceptar la cortesía de uno de ellos y la película transcurre con las consecuencias de esa decisión. Pero en un momento dado, la acción se detiene y el director nos sitúa de nuevo en esa lluviosa tarde en la que ella, en esta ocasión, decide aceptar la amabilidad del otro caballero. El director nos ofrece con este juego la posibilidad de contemplar qué ha sido de ella en la vida real y fantasea con lo que hubiese sido al tomar una decisión diferente. ¿Le ha ocurrido algo así alguna vez, es decir, ha tenido curiosidad por saber qué hubiese sido de su vida en otra profesión?
R.- Procedo de un pueblo agrícola, y mi padre me preguntó en su momento si quería dedicarme a la agricultura o a la música. En mi familia había varios músicos y le contesté que a la música. Cada vez que voy al pueblo y hablo con mis amigos agricultores pienso que tomé la decisión correcta.


P.- Y finalmente, ¿cuál es el mejor recuerdo, el que más valora, de su paso por la orquesta?
R.- Resulta difícil ser escueto en esto, pues son tantas las cosas que he vivido que no podría quedarme con el recuerdo de una nada más. La relación que he tenido con mis colegas clarinetistas es algo que ocupará mi corazón siempre, pues ha sido especial; también con otros compañeros de la orquesta, por supuesto. Pero sobre todo, me quedo con el recuerdo de haber hecho música durante tantos años.