domingo, 25 de septiembre de 2016

Conciertos para clarinete de los siglos XX-XXI: un breve acercamiento a su estética

En la revista SULPONTICELLO,Luis Fernández Castelló publicó el pasado día uno de los corrientes,un artículo que lleva por titulo el encabezamiento de la presente publicación. Luis, es un clarinetista que dedica mucho tiempo a la investigación del clarinete y la música escrita para el mismo. Una labor impagable, que hay que agradecer a Luis, por su esfuerzo, constancia y trabajo. Muchas gracias por tus artículos que tanto enriquecen todo lo que gira alrededor de nuestro amado instrumento.

El clarinete fue inventado en las primeras décadas del siglo XVIII como evolución lógica de su ancestro el chalumeau. Sus 300 años de historia han permitido la creación de un repertorio de música de cámara que se encuentra entre lo más granado de los instrumentos de viento. Sin lugar a dudas, es su repertorio solista con orquesta el claro ejemplo del buen hacer de los grandes compositores que se aproximaron a él. Si bien el Concierto para clarinete en la mayor kv. 622, escrito por Wolfgang Amadeus Mozart en 1791, representó el punto de inflexión en cuanto a lo que música para clarinete solista se refiere, no pocos compositores posteriores se han aproximado a este género con excelentes resultados; sirvan de ejemplo Carl Maria von Weber, Claude Debussy o Aaron Copland.
 Los siglos XX y XXI han servido para evidenciar la necesidad de los compositores de seguir manteniendo ese interés por las posibilidades técnicas y musicales que ofrece el clarinete. El desarrollo de nuevas técnicas, conocidas como técnicas extendidas, ha permitido a los compositores de estos siglos la creación de un imaginario sonoro concertante de enorme riqueza que sitúa a algunas de las páginas destinada al clarinete a la altura de los grandes clásicos de siglos pasados.
 Este breve recorrido que exponemos a continuación debe servir como acercamiento a un repertorio que, a pesar de la incuestionable valía de las obras que se comentan, permanece desconocido para una gran parte del público melómano e, incluso, para los propios intérpretes. Se trata de una selección de obras que se fundamenta principalmente en la valía de los compositores expuestos y su obra. Obviamente gran cantidad de piezas de este género no han podido ser incluidas en este breve texto, pues el número es exageradamente mayor que las piezas que del mismo género surgieron en épocas anteriores. La forma de exposición de los compositores y su obra ha sido determinada por nacionalidad ya que, aunque la nacionalidad no aglutina estéticas, sí que permite un desarrollo más lógico al discurso, siendo los principales centros musicales expuestos Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Estados Unidos, España, los países escandinavos, los países del este de Europa, Asia, Sudamérica e, incluso, Australia.
Francia se ha erigido como uno de los principales focos musicales del siglo XX y el actual siglo XXI. Figuras destacadas de la música francesa de la primera mitad del siglo XX como Claude Debussy (Rhapsodie para clarinete y orquesta compuesta en 1910 y orquestada un año después), Darius Milhaud (Concierto op. 230 de 1941) o Eugène Bozza (Concierto de 1952) escribieron piezas para clarinete y orquesta que inspirarían a compositores posteriores como Jean Françaix (Concierto de 1967).
 Figuras de estética diametralmente opuesta fueron Jean Barraqué (Concierto para clarinete y vibráfono de 1968) y Pierre Boulez (Domaines para clarinete y ensemble de 1968) quienes abandonaron la idea de contraposición del solista y la orquesta en favor de un grupo más reducido de cámara. La obra de Barraqué se intercaló durante la escritura de su obra La mort de Virgile sobre textos de este poeta latino y se trata de una pieza puramente instrumental, algo difícil de encontrar en el catálogo de Barraqué. En ella reaparece una profunda continuidad en conflicto y la presión por diversificar y diluir. Domaines de Boulez representa un ejemplo perfecto de combinación instrumental a semejanza de la obra …explosante-fixe… y es una de las más logradas obras del autor francés donde la aleatoriedad fundamente el discurso de la pieza. Podemos destacar importantes posteriores contribuciones como son las obras de Gérard Grisey (Vagues, chemins, le soufflé para clarinete y dos orquestas del año 1970) con un trabajo espectral muy cuidado en el que el clarinete se contrapone a dos masas orquestales de gran embergadura; Nicolas Bacri (Capriccio nocturno para clarinete y orquesta de cámara op. 20 de 1986 y Concerto da camera para clarinete y cuerdas op. 61 de 1998) cuya música es de gran tensión y lirismo con reminiscencias bartókianas; Yan Maresz (Séphire para clarinete y orquesta de cámara de 1997 y Éclipse para clarinete y ensemble de 1999) con piezas brillantes y de corta duración, en las que explora la utilización de complejos acordes que siguen las ideas del espectralismo parisino; o la de más reciente creación de Jean-Loius Agobet (Géneration, Concerto Grosso para tres clarinetes y orquesta de 2003).
El Reino Unido, país falto de compositores autóctonos de verdadera envergadura musical a excepción de Purcell o Elgar, ha producido en las últimas décadas una serie de destacados compositores que se han prodigado en la composición de obras para clarinete solista. Alan Rawsthorne (Concierto de 1936), Malcolm Arnold (Concierto nº 1 op. 20 de 1948 y Concierto nº 2 op. 115 de 1974) y Arnold Cooke (Concierto nº 1 de 1955 y Concierto nº 2 de 1981) componen una música neoclásica con gran importancia de líneas melódicas extensas. Por el contrario, Elizabeth Maconchy (Concierto nº 1 compuesto en 1945 y Concierto nº 2 de 1984) emplea un lenguaje armónico mucho más avanzado,

viernes, 23 de septiembre de 2016

Boquillas y cañas,para clarinete.

 Después de tantos años probando boquillas y cañas para conseguir el mejor sonido posible, la afinación más perfecta, la emisión más fácil, etc. he llegado a la conclusión que todas las boquillas, fabricadas para clarinetistas profesionales  así cómo las cañas son al  menos,aceptables.
No existe la boquilla perfecta ni la caña mejor. La verdad que hace años, muchos, que llegué a la anterior conclusión. Sólo quería escribir unas líneas para reflexionar, sobre un tema tan manido.
Me encuentro en el ocaso de mi vida cómo clarinetista, si es que lo he sido alguna vez, y sigo sorprendiéndome, de   la gran controversia que esos dos elementos tan importantes suscitan entre los profesionales del clarinete, y también los estudiantes. Todos perseguimos y probamos cantidad de     boquillas y de cañas. Observamos con que material  tocan  los divos, y  tenemos la costumbre, no todos, de intentar imitar a esos grandes divos, sin darnos cuenta que  el material que debemos emplear es personal e intransferible.
Cuando yo era un chaval, un jovencito de 12 años, no existía más que una boquilla con la que se podía sonar medianamente bien. La Vandoren 5RV, que todavía despues de tantos años, se sigue usando. De las cañas mejor ni hablar. No podéis imaginar, con qué cañas tocábamos y lo que las haciamos durar.Cuando la caña se ablandaba, cómo la mayoría no disponiamos del cortacañas ( era un lujo) con dos monedas de cinco pesetas y la caña al medio, con una cerilla se prendía fuego a la  punta de la caña, y conseguiamos que nos durara un par de meses más.
Ya de joven, se impuso la famosisima boquilla Selmer, que en este momento no recuerdo sus apellidos pero que supuso una verdadera revolución hasta el punto que el 90 % de los clarinetistas, dejó la 5RV y empezó a tocar  con la Selmer....
Más tarde, llego  la madre de todas las boquillas, la Vandoren B40. Sin dudarlo la  mejor  boquilla que jamás se había fabricado. Después de la B40 creo que no se pueden enumerar la cantidad de  boquillas que se han construrído, de todas las marcas.Evidentemente a eso me refería al principio cuando digo que todas las boquillas actuales son aceptables.No recuerdo el nombre de todas las boquillas, pero todos sabéis que las hay  muy buenas y de diversas marcas.
Un día del verano pasado, un clarinetista de mucho prestigio en España., me comentó que había cambiado y ahora tocaba con la Vandoren Master,CL6.Antes tocaba con Vandoren b40 lira, profile, 13.Cómo quería comprarme la última boquilla, ( esta si que es la última, seguro) me compré La Vandoren Master CL6. Me dije que para ser la última, iba a cambiar. Fui a probarla y me  gustó muchísimo.Fácil de emisión, sonido muy cálido ,afinación muy buena, en fin una boquilla de lujo.Lo que no pensé ni  pregunté es en la abertura de la boquilla.Llegué a casa, y me di cuenta que la caña con la que había probado la boquilla era la más "dura" de todas las que tenía en el estuche. Empecé a probar cañas, y me iban todas blandisimas. Claro habia pasado de tocar con una abertura de 118 mm. a una abertura de 110 mm. Mi gozo en un pozo. No podía quedarme la   boquilla y deshacerme de todas  las cañas que tenía .Por problemas que no vienen al caso, no pude ir a la casa de música dónde compré la boquilla pero si que telefoneé, hablando con ellos,para preguntarles si podía pasarme a cambiar la boquilla en unos quince días, por supuesto sin seguir tocando con ella.
Al fin he podido ir a  cambiar la boquilla.He probado, varias, incluída la Pomarico y al final he regresado a casa con otra B40 profil, lira,13
Cuando he dicho que no quería desacerme de todas las cañas que tenía habréis pensado que  bien merecia la pena si la boquilla era muy buena. tirar todas las cañas. Os diré que desde hace dos años toco con Legere Signature.Todos sabéis el precio de las cañas Legére, y no eran dos ni tres  ni cuatro.
La conclusión de esta aventura para buscar mi última boquilla, es que si la boquilla que tienes te va bien, estás contento, y piensas cambiar, prueba todas las boquilas que quieras, pero prueba también otra nueva cómo la que estabas  usando.
Por último deciros que he probado dos cañas Legere Signature Corte Europeo.Una del 3 1/4 y otra 3 1/2.Si no las habéis probado y usáis Legere Signature , os aconsejo que las probéis porque la diferencia, en calidad, cantidad y facilidad es enorme.Al fin Legere ha cnseguido una caña que según mi  modesto criterio, nada tiene que envidiar a la caña tradicional de la marca que sea.Esa es mi impresión, y creo que a la vejez, ya por fin me he convencido que lo mejor, es probar, comparar, y adquirir sin fijarse en los demás, porque la boquilla y las cañas, son personales e intransferibles.
Feliz día.-

martes, 20 de septiembre de 2016

El clarinete mágico, para clarinete y piano./Meseguer Llopis/ Clarinete/Josep Fuster

Una vez más Josep Fuster tiene en el blog una publicación , y es que Josep Fuster es un clarinetista incansable, y que dificilmente dice que no, cuando le ofrecen la posiblidad de tocar en público y menos si es con la banda de música de su pueblo,Villanueva de Castellón (no sé si acierto con el nombre del pueblo, pues en la actualidad no sé si oficialmente es en castellano en valenciano, o Castelló de la Ribera).
Villanueva de Castellón es un pueblo de la provincia de Valencia, y no de Castellón cómo podría entenderse por su nombre.Está situado al Sur de Valencia, bien cerca de Carcagente, el pueblo de otro gran clarinetista, Enrique Pérez Piquer.
 Juan B.Meseguer Llopis,escribió el concierto que podéis escuchar, se lo dedicó a Josep Fuster, y se estrenó en Villanueva de Castellón, por la banda de música de la localidad, y teniendo cómo solista a Josep. 
Cómo digo anteriormente, Josep Fuster, es un hombre con una sorprendente vitalidad y con el clarinete en la mano y tocando es inmensamente feliz. Pues bien, cómo de Josep Fuster he hablado en muchas o casiones y tenéis su biografia en la etiqueta correspondiente así cómo varios vídeos de grabaciones del mencionado clarinetista, os dejo la biografía del autor y creo que en el  vídeo aparece la Editorial dónde podriáis adquirir el material del concierto si os apetece. Feliz día  
Juan Bautista Meseguer Llopis  Biografía.-
Nació en Alberic (Valencia), donde a la edad de 9 años, inició sus primeros estudios musicales en la sociedad musical de dicha localidad. Más tarde proseguiría sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Valencia, donde obtiene el título de profesor de saxofón, y finaliza los estudios de Armonía con el insigne catedrático D. José María Cervera Lloret. Posteriormente obtendría el título Superior de Saxofón en Madrid de la mano del maestro Pedro Iturralde. En 1.980, realiza oposiciones en Madrid para cubrir vacante de Suboficial Músico en el cuerpo de Músicas Militares, obteniendo el nº 1 de su especialidad. Tras aprobar dichas oposiciones es destinado a la Música del Gobierno Militar de Burgos, y una vez allí, prosigue con sus estudios musicales en las enseñanzas de Contrapunto, Fuga y piano, además de recibir lecciones de violín. Es a partir de entonces cuando se siente atraído por la dirección de Orquesta y la composición y decide estudiar dichas carreras. Estudia Composición en el conservatorio superior de Música de Madrid con Antón García Abril y Román Alís y, particularmente con el entonces director de la Unidad de Música de la Guardia Real D. José López Calvo. Es este último sin duda alguna quien va a marcar de forma predominante sus últimos años como estudiante de composición y con quien los finaliza. Estudió también Dirección de Orquesta en este Conservatorio con Enrique García Asensio, para más tarde hacerlo en el de Valencia con el director y catedrático, Manuel Galduf. También ha realizado distintos cursos y seminarios de composición y análisis de la música del siglo XX con compositores como Carmelo Bernaola o Carles Guinovart. Realizó también estudios de Film Scoring (composición de bandas sonoras) con el compositor catalán: Alfons Conde, además de estudios de canto con Emili Gispert. En1.993 realiza y aprueba oposiciones de director en Madrid para la escala superior del cuerpo de Músicas Militares. También desde el año 1.999 al 2011 fue director titular de la banda Sinfónica Unión Musical de Tarragona. Alterna su trabajo de director con el de compositor. Es autor de música escrita para banda, orquesta y cámara; con un total de más de 100 composiciones, destacando en el género orquestal su “Concierto para Violín y Orquesta en DoM subtitulado “El Estudiante”, por haber sido escrito en su época de estudiante de composición. Es miembro de la SGAE “Sociedad General de Autores y Editores de España” de COSICOVA “Asociación de compositores sinfónicos de la Comunidad Valenciana” y miembro de número de la M.I. Academia de la Música valenciana. Distintas agrupaciones amaters y profesionales han interpretado música suya, entre las que destacan las Bandas Municipales de: Madrid, Valencia, Alicante, Albacete y Castellón. Está en posesión de diversos galardones obtenidos en distintos premios nacionales e internacionales de Composición. También está en posesión de la Cruz, Encomienda y Placa de la Real y Militar orden de San Hermenegildo, así como dos condecoraciones al mérito militar con distintivo blanco, y la cruz al mérito de la Guardia Civil, además del “ Diploma de servicios distinguidos” otorgado por el Exmo. Ayuntamiento de Tarragona por su contribución al desarrollo de la cultura musical en esta ciudad; la Insignia de oro de su pueblo natal, Alberic, y la insignia de plata de la Banda sinfónica Unió Musical de Tarragona. En 2011 en su despedida como director de la banda Unió Musical de Tarragona, graba el CD titulado “Música per a Tarragona”, con un total de diez composiciones suyas escritas durante los casi trece años que estuvo al frente de la citada banda y que, están dedicadas a la ciudad y a sus gentes. Ha editado música con editoriales como: Rivera Música, Boileau Editores y Musicvall, Edicions Musicals CB (Grupo editorial “Brotons&Mercadal”), editorial esta última con la que firmo un contrato de exclusividad para la edición de toda su obra. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

OBRAS DE BARTOLOMÉ PÉREZ CASAS ( Formato en .pdf)

Obras con acompañamiento de piano:
 Aires Sicilianos para requinto y piano
Andantino para clarinete y piano
Intermezzo para Clarinete y Piano
Primer solo para Clarinete y Piano 
Segundo solo para Clarinete y Piano
 Romanza para clarinete bajo y piano
 Gracias a Manuel Jiménez Navarro por compartir estos conciertos de un gran músico español. Os recomiendo que leáis la entrada que publiqué hace aproximádamente un mes, dedicada a D. Bartolomé Pérez Casas. Feliz día.

Podéis descargarlas clicando en el siguiente ENLACE

jueves, 15 de septiembre de 2016

ROTA, Nino: "Nonetto" / OCAZEnigma/Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza "Grupo Enigma"

El grupo OCAZEnigma, fue creado por su actual director Juan José Olives, y formado por profesionales altamente cualificados, entre ellos, Emilio Ferrando, catedrático de clarinete del Conservatorio Superior de Música de Valencia. 
El grupo tiene su sede en el Auditorio de Zaragoza dónde actúa. Un grupo, formado por el quinteto de viento clásico, violín , viola, chello y contrabajo, o sea una orquesta reducida, que puede abordar un repertorio muy amplio. Espero os guste.Feliz día 
 Juan José Olives; 
En 1995 fundó la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza (“Grupo Enigma”), agrupación de la que es, desde entonces, Director Titular y Artístico. Con la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza, ha grabado cuatro monográficos dedicados, respectivamente, a Joaquim Homs, Angel Oliver Pina, Luciano Berio y Paul Hindemith -este último de próxima aparición-, así como los compactos “Compositores Aragoneses” y el dedicado a la “Misa en mi bemol” de F. Schubert. Ha grabado también, con la Orquesta Ciudad de Barcelona un compacto íntegramente dedicado a la obra orquestal de J. Homs. 
Así mismo ha realizado grabaciones para Radio Nacional de España (Radio 2) y Cataluña Música. Con una extensa trayectoria pedagógica en distintas áreas de la música es, desde 1989, Catedrático de Dirección de Orquesta en el Conservatorio Superior de Música de Aragón Compositor y Licenciado con Grado en Filosofía por la Universidad de Barcelona -con una “tesina” titulada “Reflexiones sobre la disonancia: una aproximación a la obra de A.Schönberg”, trabajo que fue dirigido por D. Emilio Lledó-, en la actualidad, y desde hace varios años, realiza estudios sobre temas relacionados con la fenomenología de la música y, más en concreto, sobre Ernest Ansermet y el problema de la constitución de la música como fenómeno de consciencia.


Flauta - Fernando Gómez
Oboe - Javier Belda
Clarinete - Emilio Ferrando
Fagot Julio Pallás
Trompa - Amadeo Catalá
Violin - Víctor Parra
Viola - Carlos Seco
Violoncello - Zsolt G. Tottzer
Contrabajo - Esteve Colomés

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Ramón Carnicer, Fantasía para clarinete y orquesta. Joan Enric LLuna





Fuente;Wikipedia


Ramón Carnicer i Batlle (Tárrega, 24 de octubre de 1789-Madrid, 17 de marzo de 1855) fue compositor de ópera y maestro de música español, autor de la música del himno nacional de Chile

Biografía

Recibió su primera formación musical de Bonaventura Feliu, maestro de capilla de la iglesia de Tárrega. A los siete años de edad, ingresó por oposición al coro de la catedral de Santa María de Urgel, donde estudió órgano y composición. En 1806 se trasladó a Barcelona, donde tuvo por maestro al organista y maestro de capilla de la catedral, Carles Baguer, y a Francesc Queralt, respectivamente. Fue en Barcelona donde entró en contacto con las óperas de Cimarosa, Paisiello, Guglielmi, Paër, Mayr y Generali, experiencia que le otorgó un vasto conocimiento del repertorio, tal como reveló posteriormente su obra operística.
La Guerra de la Independencia (1808-1814) lo obligó huir a Mahón, donde trabajó como organista, impartió clases de canto y de piano y conoció al austro-alemánKarl-Ernest Cook, discípulo de Mozart. Cuando volvió a Barcelona, fue comisionado por la junta de accionistas del Teatro de la Santa Cruz (1815) para que viajara a Italia y contactara con la mejor compañía de ópera que pudiera encontrar. Carnicer consiguió reunir una formación con cantantes como Angelo Cantelli, Bassi, Giulio Marco Bordogni, dirigida por el maestro y compositor Prieto Generali.1
Entre 1818 y 1820, Carnicer relevó a Generali en la dirección del teatro y se dedicó a la composición. Suya es la obertura escrita para el estreno en Barcelona (1818) de El barbero de Sevilla, de Gioacchino Rossini, elogiada por el propio autor.
Alentado por el éxito creciente de sus obras, Carnicer decidió quemar su producción anterior —integrada por obras religiosas, himnos patrióticos, canciones, música de banda militar y de baile— y decidió escribir la primera de sus obras de madurez, la ópera Adele di Lusignano, que fue estrenada en el Teatro de la Santa Cruz de Barcelona el 15 de mayo de 1819. En 1820, el compositor llevó a cabo su tercer viaje a Italia como empresario del Teatro de la Santa Cruz con su misión otra vez no sólo de buscar cantantes y músicos, sino también partituras de Rossini, Bellini y Donizetti.
La segunda ópera de Carnicer, Elena e Costantino , se estrenó el 16 de junio de 1821 y fue recibida también con gran éxito por el público. En su tercera ópera,Don Giovanni Tenorio, estrenada el 20 de junio de 1822, Carnicer, partiendo de un lenguaje ya claramente rossiniano que es connatural a su propio estilo, se acercó al músico de Salzburgo.
A finales del Trienio Constitucional —y seguramente por sus ideas liberales, públicas y conocidas—, Ramón Carnicer y su familia se exiliaron en París (1823) y luego en Londres (entre julio de 1825 y marzo de 1826). Años después de restablecerse el absolutismo, estos ideales le pasaron factura. Al convocarse en 1830 unas oposiciones para la plaza de Maestro de Música de la Capilla Real y Rector del Real Colegio de Niños Cantores, sus contrarios le reprocharon su actuación política.2 En estos viajes se dio a conocer como director y compositor.
En la capital británica, además de publicar algunas obras importantes de su catálogo como sus Six Spanish Airs, Three Nocturnos y Il sogno, terzettino Notturna, conoció los artistas españoles que nutrían los círculos liberales londinenses, como el profesor de canto Mariano Rodríguez de Ledesma (1779-1848), el pianistaSantiago de Masarnau (1805-1882), el compositor José Melchor Gomis (1791-1836) o los guitarristas Fernando Sor (1780-1839) y Trinidad Huerta (1803-1856). Durante su exilio en Londres, recibió el encargo de componer el himno nacional de Chile, con letra de Bernardo de Vera y Pintado —cuyo texto fue reemplazado en 1847 por el del poeta Eusebio Lillo, menos anti-español—.

Raptado por el rey absolutista.-

Cuando volvía a Cataluña para reincorporarse al Teatro de la Santa Cruz, por real orden de Fernando VII fue forzado a establecerse en Madrid para suceder a Saverio Mercadante en la dirección los teatros de la Corte, el Teatro de la Cruz y el Teatro del Príncipe (1827). Carnicer, que tenía a su familia y su trabajo en Barcelona, se resistió a la orden real. Por este motivo fue raptado por las fuerzas públicas y obligado a viajar a Madrid en calidad de preso. La familia se incorporó más tarde.
Su llegada a Madrid permitió dignificar el estado de los teatros de música, luchando contra todos los «vicios» instaurados en las orquestas, como tocar los instrumentos con la capa puesta. En cuanto al corazón del teatro, exigió conocimientos musicales y amplió el número de sus miembros. Dirigió estos teatros siete temporadas completas entre 1828 y 1845. Al crearse el Conservatorio de Madrid, se hizo cargo de la cátedra de composición (1831-1854) y más tarde fue nombrado director.
En febrero de 1829, Carnicer estrenó Elena e Malvina, ópera escrita sobre un libreto de Felice Romani, que fue bien recibida por la crítica madrileña. Dos años después, estrenó su Cristoforo Colombo en el Teatro del Príncipe de Madrid, y el 14 de diciembre de 1832 puso por primera vez en escena Eufemio di Messina ossia saraceni in Sicilia. El Viernes Santo de 1833, Carnicer dirigió el estreno del Stabat Mater de Rossini en el Convento de San Felipe el Real de Madrid.
Además de varias óperas y canciones para incluir en las representaciones de óperas de otros compositores, escribió música religiosa, piezas instrumentales y varios himnos de corte liberal, dejando un legado de más de doscientas obras. Se lo considera uno de los precursores de la zarzuela y tuvo por discípulos a futuros compositores de este género, como Francisco Asenjo Barbieri, Rafael Hernando Palomar y Joaquín Gaztambide y Garbayo.
El 26 y el 27 de noviembre de 2005, con ocasión del 150.º aniversario de la muerte del compositor, se llevaron a cabo en Tárrega unas jornadas de estudio con el título “Ramon Carnicer i el seu temps” ('Ramón Carnicer y su tiempo'). También en Tárrega se constituyó en 1994 la Coral Ramón Carnicer, y se dedicó un monumento al compositor en la céntrica plaza del Carmen (o del Pati). Tiene dedicadas calles en Tárrega, en Santiago de Chile y otras ciudades chilenas.
Feliz día a todas/os

 

domingo, 11 de septiembre de 2016

El clasicismo desconocido del clarinete. Conciertos para clarinete del periodo clásico. Luis Fernández Castelló. IV y última parte



Sabine Meyer,clarinete/ Concierto para clarinete y orquesta Nº 3/Carl Stamitz
Clicar en el ENLACE, para esuchar el vídeo en Youtube 
 
Georg Druschetzky (1745-1819) es tal vez uno de los compositores más peculiares de finales del siglo XVIII e inicios del XIX. Músico militar y timbalero en Linz, fue capaz de componer para las formaciones más insólitas, desde conciertos para timbales hasta conciertos para multitud de formaciones solistas inimaginables (también abordó con éxito los géneros más convencionales como el cuarteto de cuerda). De entre estas obras podemos destacar su Concierto para tres clarinetes y orquesta o su Concierto para clarinete y orquesta. 

Tenemos noticias también del Concierto para clarinete y orquesta en Do M del autor Frantisek Xaver Dusek (1731-1799), también bohemio y muy amigo de Mozart. El manuscrito se puede encontrar en la parroquia de Kunvald. Sólo se posee un único movimiento del concierto (Allegro moderato), en concreto el primero, de los tres que posiblemente lo conformaban. La escritura, tanto orquestal como solista, se asemeja en gran medida a la de sus compatriotas Vanhal y Kozeluch. Hijo del famoso trompista Frédéric Duvernoy, el clarinetista francés Charles Duvernoy (1766-1845) fue primer clarinete del Théâtre de Monsieur del Théâtre Feydeau. Sólo se conserva de su catálogo el Concierto nº 3 para clarinete y orquesta en Sib M, una obra escrita hacia 1818 y que recuerda al estilo Pleyel. Se trata de una obra de estilo muy clásico que significa un paso atrás respecto a las obras que estaban escribiendo por aquellos años Weber o Spohr. Un signo claro de que se trata de una obra que pertenece al siglo pasado es que la orquesta que emplea Duvernoy es muy simple, formada por dos oboes, dos trompas y cuerdas, una orquestación más típica de Stamitz que de un compositor de bien entrado el siglo XIX. 

De entre la veintena de conciertos que han sobrevivido al paso del tiempo dentro del catálogo del desconocido compositor Ernst Eichner (1740-1777) encontramos el Concierto para clarinete y orquesta, considerado por algunas fuentes como un concierto para oboe (así apareció listado en el catálogo de 1781 de la casa Breitkopf & Härtel). Su nombre también lo podemos asociar al de editor de algunas de las obras que Karl Stamitz escribió para Joseph Beer. 

Nos encontramos ante un concierto estilísticamente asociado a la música de la Escuela de Mannheim, es decir, de los Stamitz, Dimmler o Fiala, todos ellos bebedores del saber de uno de los más importantes centros musicales europeos. Una pieza en la que se observa el largo recorrido compositivo de Eichner, desde obras de estilo rococó a obras de puro corte clásico. Fue compuesto en 1780 probablemente para ser interpretado por Joseph Beer. Aunque Joseph Eybler (1765-1846) es hoy

viernes, 9 de septiembre de 2016

El clasicismo desconocido del clarinete. Conciertos para clarinete del periodo clásico. Luis Fernández Castelló. III Parte

Según se puede observar debido a lo disperso que se encuentran los trabajos de Casimir Anton Cartellieri (1772-1807) por toda Europa, ya sea en forma de manuscritos o en ediciones, podemos creer en la gran estima que los virtuosos de la época tenían por estas obras. Las obras aquí presentes (Concierto nº 1 para clarinete y orquesta en Sib M, Concierto nº 2 para clarinete y orquesta en Sib M, Concierto nº 3 para clarinete y orquesta en Mib M, Allegro aperto para clarinete y orquesta en Sib M, Doble Concierto para dos clarinetes y orquesta en Sib M y el Doble Concierto para clarinete, fagot y orquesta) han llegado hasta nuestros días en forma de copias. 
Los manuscritos han sido encontrados en diversos archivos austríacos y bohemios (principalmente en el Conservatorio de Praga), así como en colecciones privadas. Todas las piezas atienden a un perfecto conocimiento de los recursos expresivos y técnicos del clarinete, así como a un equilibrio perfecto entre el carácter y la fantasía, que las hace situarse, sino al mismo nivel, a un nivel cercano al de las grandes obras maestras (si no fuera porque han sido descubiertos hace relativamente poco tiempo). Además, es de especial interés mencionar que fueron escritas para Anton Stadler (y en el caso del doble concierto, para ambos hermanos, Anton y Johann), el amigo clarinetista de Mozart. 
Stadler fue también consejero de escritura clarinetística de Cartellieri, mientras este último era intérprete junto a Beethoven en Viena. Aún más, se ha llegado a pensar que ya que Stadler era intérprete de clarinete di bassetto podrían haber sido escritas para dicho instrumento y que más tarde se hubieran adaptado para el clarinete convencional, al igual que pasó con el KV 622 de Mozart. No obstante, esta hipótesis no tiene suficiente fuerza.  

 Se poseen dos partituras manuscritas de obras concertantes del flautista, violinista y compositor alemán Franz Seraph Cramer (1783-1835) pertenecientes a la Bayerische Staatsbibliothek de Alemania. Concretamente, las dos piezas son la Concertante para dos clarinetes y orquesta en Sol m y la Concertante para clarinete, corno di bassetto y orquesta en Mib M, la segunda de ellas fue compuesta hacia 1803 para una gira de conciertos de Heinrich Joseph Baermann y su hijo Carl. 

La tendencia de Franz Danzi (1763-1826) hacia el romanticismo se observa más claramente en sus sinfonie concertante y conciertos para instrumento solista que en ningún otro de los géneros que cultivó. Danzi escribió varias sinfonias concertantes para diferentes formaciones solísticas. La obra más importante en la que interviene el clarinete de forma solista es su Sinfonia Concertante para flauta, clarinete y orquesta en Sib M Op. 41. También escribió tres konzertstücke, la segunda de ellas sobre temas de La ci darem la mano del Don Giovanni mozartiano, así como un Concertino para clarinete, fagot y orquesta en Sib M Op. 47.

  

 François Devienne (1759-1803) fue uno de esos virtuosos músicos que desarrolló su carrera en París. A su vez, era un prolífíco compositor que escribía conciertos para su propio uso o para otros instrumentistas. De esta situación surgen numerosas sinfonie concertante para diversas formaciones solistas. Desconocemos el número exacto de sinfonie concertante en las que el clarinete interviene, pero la más destacada de todas es la Sinfonia Concertante para dos clarinetes y orquesta en Sib M Op. 25, datada hacia 1794 (aunque posiblemente estrenada en 1788) por Gerber y Fétis. Otras sinfonie concertante de Devienne son la Sinfonia Concertante nº 1 para clarinete, fagot y orquesta, la Sinfonia Concertante nº 2 para clarinete, fagot y orquesta y la Sinfonia Concertante para flauta, clarinete, fagot y orquesta (según Pamela Weston en su libro Clarinet Virtuosi of the past fue interpretada por Anton Stadler al clarinete, el flautista Probus y el fagotista Kautzner el 22 de diciembre de 1789 en Viena). Todas ellas hacen uso de una orquesta formada por dos oboes, dos trompas y cuerdas.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El clasicismo desconocido del clarinete. Conciertos para clarinete del periodo clásico II Parte

Aprovechando el trabajo de Luis Fernández Castelló,y la pequeña colaboración mía para ilustrar con un vídeo alguno de los compositores citado en su artículo,continúo con la segunda parte dedicada a el Clasicismo desconocido del clarinete. El trabajo de Luis, es un muy meritorio, porque conocer conciertos de la época +- del Concierto para clarinete de Mozart, es algo harto difícil, porque precisamente fue el concierto de Mozart el que de alguna forma ecplisó a todos los conciertos escritos hasta entonces y posteriores, hasta la época romántica. El clasicismo no es para el clarinete,sólo el concierto de Mozart, y es muy pedagógico conocer los conciertos que en esa época se compusieron y que no conocemos, o conocemos muy poco. Una vez más gracias a Luis Fernández Castelló por su trabajo. Feliz día a todas/os. 

En atención a su capacidad de expresión y a su maestría en el dominio del clarinete, Johann Joseph Beer (1744-1811) fue quizá el más famoso clarinetista virtuoso conocido del siglo XVIII junto con Anton Stadler. Beer debió conocer en Berlín al joven Ludwig van Beethoven (1770-1827) en 1798 (el cual algunas informaciones afirman que pudo escribir un concierto para clarinete a edad temprana), ya que los tratadistas están de acuerdo en considerar que el Trío para clarinete Op. 11 del de Bonn fue compuesto como consecuencia de la impresión que causó al genio renano escuchar a Beer tocar su instrumento. Beer fue uno de los más destacados músicos que intervinieron en los Concerts Spirituels que se celebraban en París y aunque hoy en día es más conocido por su estrecha colaboración con el compositor Karl Stamitz, Beer fue también un excelente compositor que nos ha dejado numerosas interesantes conciertos para clarinete, así como tres dobles conciertos para dos clarinetes, Fantasía para clarinete y orquesta o Adagio, Air et Sept Variations para clarinete y orquesta.

 La amplia familia de trompistas italianos de la que eran hermanos Agostino Belloli (1778-1839) y Luigi Belloli (1770-1817) estuvo interesada en el clarinete y prueba de ello es el Concierto para clarinete y trompa del primero y el Concierto para clarinete del segundo. Del compositor y organista August Bergt (1771-1837) podemos destacar su Concierto para clarinete, fagot y orquesta Op. 6. 

Por su parte, se tiene noticia concreta de que el francés Matthieu Frédéric Blasius (1758-1829) escribió al menos cuatro conciertos para clarinete, tres de ellos en la tonalidad de Do mayor. Se trata de conciertos escritos en torno a la segunda mitad de la década de 1780, época en la que Blasius aparecía en los Concerts Spirituels parisinos y necesitaba autosuministrarse de material musical para estos conciertos públicos. De los dos primeros, el Concierto nº 1 para clarinete y orquesta en Do M y el Concierto nº 2 para clarinete y orquesta en Fa M, es el segundo el más interesante y del que más noticias tenemos. Del Concierto nº 3 para clarinete y orquesta en Do M y del Concierto nº 4 para clarinete y orquesta en Do M apenas disponemos de información. Todos ellos están destinados a un clarinete afinado en do, de timbre penetrante y brillante. 

Otro compositor francés, Jean-Baptiste Bréval (1853-1823), destacado violonchelista de la Orquesta del Teatro Feydeau y compositor, es autor de diversas sinfonie concertante, dos de las cuales incluyen un clarinete entre el plantel solista. Éstas son la Sinfonia Concertante para clarinete, fagot, trompa y orquesta y la Sinfonia Concertante para clarinete, violonchelo y orquesta, ambas piezas de brillante factura y dedicadas posiblemente a alguno de los conciertos del ciclo de los Concerts Spirituels

. Franz Bühler (1760-1824) es principalmente conocido por su música religiosa, no obstante también escribió piezas instrumentales como la Grande Sonate para clarinete, piano y orquesta, datada hacia 1800. Pieza única en el género hacia inicios del siglo XIX. 


lunes, 5 de septiembre de 2016

El clasicismo desconocido del clarinete. Conciertos para clarinete del periodo clásico. Parte I

Luis Fernández Castelló, es un joven clarinetista, que sin duda,está entre los mejores de nuestro país. Imparte clases en un Conservatorio, graba CDs, dá recitales, y además escribe, investiga, y conoce el clarinete y su música muy a fondo.Fruto de ese trabajo podemos leer el artículo que Luis ha escrito en un prestigiosa revista musical, con el título de El clasicismo desconocido del Clarinete. Iré publicando el artículo por partes para poder incluir un vídeo de los autores mencionados por Luis. 

 Resumen: El periodo clásico, que comprende las últimas décadas del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX, ha sido siempre monopolizado por las figuras de los grandes compositores Franz Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart. Si bien a mediados del siglo XVIII el clarinete inició su andadura como instrumento solista y numerosos compositores le dedicaron música, Mozart ensombreció a todos ellos con las partituras que le dedicó, especialmente con su concierto kv. 622. 

Este artículo pretende sacar a la luz multitud de música concertante para clarinete solista y orquesta de autores menos difundidos e incluso desconocidos tanto para el público general como para los mismos clarinetistas. 

El Concierto para clarinete en la mayor kv. 622, escrito por Wolfgang Amadeus Mozart en 1791 pocas semanas antes de su muerte, marcó un antes y un después en la música para clarinete solista. Considerado como uno de los grandes conciertos para instrumento solista y orquesta de la historia de la música, pocos compositores más se han aproximado a este instrumento de forma tan perfecta como lo hiciera Mozart, salvo excepciones como Carl Maria von Weber, Robert Schumann, Johannes Brahms o Claude Debussy. Durante el Clasicismo numerosos compositores de menor categoría musical de la de Mozart o Franz Joseph Haydn que, debido al filtro de la historia han pasado a un segundo plano o incluso han sido olvidados, compusieron mucha música destinada a este reciente instrumento desarrollado a partir de su ancestro el chalumeau y que pronto entraría a formar parte como miembro permanente de la orquesta que hoy en día conocemos. Se trata de una lista extensa de compositores cuyos nombres hoy nos pueden resultar extraños pero que nos pueden permitir comprender cómo fue el desarrollo del periodo clásico de finales del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX, más allá de la síntesis habitual en Mozart y Haydn. Las características comunes de muchos de estos compositores son un lenguaje armónico claro y sencillo y unas estructuras formales equilibradas en las que la forma sonata (entendida en su esquema tradicional de exposición, desarrollo y reexposición) se consolidó como la principal forma de concepción compositiva de este periodo. 
Muchos de ellos desarrollaron su actividad musical en la Europa central conocida como Bohemia y, a pesar de que muchos de ellos procedían de lugares dispares, adaptaron sus nombres a la fonética típica de la zona. También fueron especialmente famosas la ciudad de Mannheim como centro musical por excelencia donde la escuela que lleva su nombre fue una de las más importantes de Europa; o París y sus Concerts Spirituels que permitieron mostrar a los más destacados virtuosos de la época. A continuación y de forma alfabética procedemos a dar a conocer a estos compositores que, obviamente, no son todos pero sí una muestra muy extensa de los mismos y que estudios venideros probablemente hagan aumentarla. Se trata de breves pero interesantes y esclarecedores comentarios que darán luz a interesantes figuras del Clasicismo. Cómo se señala en diversos documentos, los viajes del italiano Giuseppe Acerbi (1773-1846) fueron una fuente de inspiración muy grande para sus composiciones musicales. Acerbi compuso un Concierto para clarinete y orquesta el año 1799, justo cuando se encontraba de viaje por el norte de Europa, concretamente en Finlandia, de ahí que el concierto esté basado en un tema popular finlandés, cultura por la que sintió una especial predilección y de la que recopiló gran cantidad de melodías, convirtiéndose en uno de los precursores de la etnomusicología.
 Muy pocos datos podemos aportar de los dos siguientes compositores. El primero de ellos, apellidado Albesby (ca. 1730-ca. 1795) fue un clarinetista y compositor francés del siglo XVIII que escribió varios conciertos para clarinete de los cuales sólo tenemos noticias del primero de ellos publicado por Sieber en París según palabras del compositor y musicólogo belga François-Joseph Fétis. El otro es Anhert (ca. 1750- ca. 1810) del que sólo hemos encontrado referencias acerca de su Concierto para clarinete, fagot y orquesta que fue editado por Breitkopf & Härtel en el año 1785. 
Tanto como podemos saber acerca de Johann Christian Bach (1735-1782) no escribió ningún concierto para clarinete solista, sino que lo empleó en la Sinfonia Concertante para flauta, dos clarinetes, fagot, dos trompas y orquesta en Mib M. La obra está concebida para un concertino insólito (en escasas ocasiones volvemos a encontrar esta formación) y en esta concertante compensa las deficiencias técnicas del instrumento de aquella época otorgando al resto de instrumentos solistas una mayor complejidad de escritura instrumental y no permitiendo al clarinete desarrollar solos excesivamente largos y comprometidos. 

 Johann Georg Backofen (1768-1830) fue un compositor y virtuoso del clarinete alemán que en 1780 su familia se instaló en Núremberg. Aunque escribió varias obras concertantes destinadas a la trompa y al arpa, de cuyos instrumentos era también intérprete, lo que principalmente nos ha quedado de su catálogo son sus conciertos para clarinete: el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M Op. 3, la Sinfonia Concertante para dos clarinetes y orquesta en La M Op. 10, el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M Op. 16 y el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M Op. 24. Fueron escritos todos entre 1796 y 1816 para su propio uso, para su hermano o para el Barón East Elbe Reibnitz (el Op. 24 tiene la siguiente inscripción en la portada: “Concerto pour la Clarinette avec l´accompagnement de grand orchestre dédié a Monsieur le Baron de Reibnitz”), en una época en la que Carl Maria von Weber y Louis Spohr estaban componiendo sus novedosas y virtuosísticas piezas. Son obras de corte clásico al estilo de las de Pleyel, Hoffmeister, Rosetti, Solère, Cartellieri o Kozeluch, y precursoras del estilo prerromántico. El Concierto Op. 3 presenta la curiosidad de titular su tercer movimiento como Rondó alla spagnola.  
Gracias a Luis por su trabajo y además por compartirlo.Feliz día a todas/os